Las operaciones encubiertas de la CIA al servicio del imperio y el apoyo a la sangrienta tiranía batistiana

Autor: Manuel Hevia Frasquieri * | internet@granma.cu
14 de noviembre de 2017
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de Estados Unidos poseía una vasta experiencia en la ejecución de medidas de subversión política e ideológica y guerra económica, como instrumentos de su política exterior durante la década de los años 40 y 50 del pasado siglo. La subversión se había aplicado con anterioridad de forma conjunta por Gran Bretaña y Estados Unidos contra los países del eje nazi-fascista durante la II Guerra Mundial. Este último país emergería después como cabeza del sistema capitalista mundial y comenzó a aplicar estos instrumentos a escala planetaria, como parte de la denominada política de contención del comunismo que trajo consigo la llamada «Guerra Fría».

En la Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2 de junio de 1948, Estados Unidos denominó «operaciones encubiertas» a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles, y apoyó a grupos de resistencia interna en «países amenazados del mundo libre». La mencionada directiva le brindó carácter permanente a un denominado «Grupo de Procedimientos Especiales» en la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en el órgano de operaciones encubiertas para ejecutar acciones clandestinas en otros países.

El respaldo a personas o grupos políticos afines a sus intereses la CIA lo denominó desde entones como «operaciones de acción política». Aquel órgano fue bautizado en agosto de 1952 como la «Dirección de Planes de la CIA». Su oficio principal: derribar gobiernos, como lo demostró poco después en 1954 con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en Guatemala. Aquel golpe de Estado, devenido después en genocidio, fue el punto de partida de la espiral ascendente de crímenes y atropellos de la CIA hasta nuestros días.

En ese mismo año 1954, para anticiparse a una indagación del Congreso norteamericano sobre la magnitud de tales acciones encubiertas, el presidente Dwight Eisenhower promocionó un estudio conocido como «informe Doolittle», que reflejaba sin tapujos la verdadera naturaleza de la nueva política del imperio: Estados Unidos tenía que abandonar sus tradicionales conceptos de juego limpio frente a un implacable enemigo y «Aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces».

Las acciones de subversión política contra el movimiento revolucionario en Cuba se iniciaron mucho antes del primero de enero de 1959. Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Estados Unidos poseía la total hegemonía económica, ideológica, política y militar sobre el continente. Como parte de su «política de contención» sobre América Latina, basada en el supuesto peligro de una amenaza comunista, Estados Unidos reforzó su presencia en Cuba mediante la asistencia militar y el establecimiento de misiones dentro del Ejército, la Marina de Guerra y la Aviación de la tiranía. La CIA reforzaba su «centro local» en la embajada estadounidense en La Habana y ampliaba la capacidad de su labor de inteligencia, mediante su penetración secreta en estructuras gubernamentales, políticas, económicas y sociales del país. En contubernio con los órganos represivos batistianos, aplicaba modernos recursos técnicos secretos para labores de seguimiento, control telefónico y escucha microfónica contra ciudadanos cubanos o extranjeros que militaban en movimientos revolucionarios y progresistas.

Según el volumen III de la Historia Oficial de Operación de Bahía de Cochinos,[1] elaborado por historiadores de la CIA en los años 80, se reconoce abiertamente el desarrollo de estas operaciones subversivas. Este estudio expresaba que «a mediados de los años 50, la Estación de La Habana dirigía siete proyectos aprobados, la mayoría de los cuales iban dirigidos al Partido Comunista cubano, el PSP (Partido Socialista Popular)». La CIA financiaba agentes encubiertos, «sembrados» desde años atrás, en la sociedad civil de entonces. Muchos de estos espías enfrentaron la Revolución triunfante y fueron desenmascarados posteriormente por la seguridad cubana con posterioridad a enero de 1959

La CIA recomendó a la tiranía crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios, surgiendo en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Fortaleció el asesoramiento del aparato policíaco-represivo de la dictadura, de conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), sin excluir la estrecha colaboración con los cuerpos militares.

De acuerdo con documentos norteamericanos, la CIA aportó significativos fondos para sostener la labor subversiva de una organización anticomunista secreta denominada «Movimiento de Integración Democrática Americana» (MIDA), dirigida contra el movimiento revolucionario cubano. Existen evidencias documentales que demuestran que el MIDA reclutaba a sus miembros en diferentes sectores sociales y los utilizaba en labores represivas. En 1954 el carné de identificación del MIDA denominaba a sus miembros como «combatientes», los que juraban «defender la democracia y la libertad y luchar contra el comunismo».

El gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia y las misiones militares dentro del país nunca condenaron los crímenes y la represión desatada por esa dictadura. Los asesores yanquis se mantuvieron impasibles ante los asesinatos, la tortura, las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos del pueblo cubano.

Después del desembarco del yate Granma en 1956, la CIA priorizó sus intereses informativos sobre la filiación política e ideológica de Fidel Castro, la actividad revolucionaria de emigrados cubanos en el extranjero y los vínculos con el PSP. Desde principios de los años 50, en los reportes de la CIA y la embajada norteamericana en La Habana era frecuente encontrar estas preguntas: ¿Quién es realmente Fidel Castro? ¿Quién lo controla? ¿Es o no comunista? ¿Tendría Castro fuerza suficiente para derrocar a Batista? ¿Son amistosos sus sentimientos hacia los Estados Unidos? En el fondo de estas interrogantes primaba ya la creciente preocupación yanqui por el peligro que un líder descollante como Fidel Castro podía representar para sus intereses económicos y políticos en Cuba y en el continente. En la medida que crecía el movimiento revolucionario en la sierra y el llano, aquella preocupación se convirtió en certidumbre y Estados Unidos intentó lo imposible para tratar de evitar el triunfo revolucionario.

En los últimos meses de 1958 la CIA desplegó un intenso trabajo de inteligencia y penetración dentro de Cuba para identificar y respaldar una posible «tercera fuerza» para oponerla al movimiento revolucionario. Con igual propósito la CIA trabajó de forma encubierta sobre los principales jefes del grupo guerrillero II Frente Nacional del Escambray para lograr su traición. No escatimó esfuerzos tampoco para apoyar posibles planes golpistas entre la cúpula militar batistiana y tratar de impedir la cercana victoria del Ejército Rebelde. Una reunión de alto nivel, presidida por el presidente Eisenhower celebrada a las 3 y 40 de la tarde del 31 de diciembre de 1958, la que es descrita por el historiador de la CIA Jack B. Pfeiffer, nos brinda el nivel de incertidumbre de aquel gobierno ante los sucesos que se estaban produciendo en Cuba. La posible acción de los Estados Unidos, incluyendo la intervención directa, estaba entre los asuntos que fueron discutidos. También se sugirió que los Estados Unidos asumieran la responsabilidad de nombrar los miembros de una junta militar que sustituyera a Batista, en lugar de permitir que Fidel Castro Ruz y sus seguidores asumieran el gobierno.

En aquella reunión, el Director de la CIA Allen Dulles defendió con vehemencia el criterio de que una victoria de Fidel Castro no estaba entre los mejores intereses para Estados Unidos. Más tarde, el propio presidente Eisenhower mencionaría en sus memorias las palabras utilizadas por Dulles: «Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro». «Si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno». Una semana atrás, el 23 de diciembre de 1958, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Dulles había expresado su frase antológica: «Es necesario evitar la victoria de Castro». Según el mencionado Pfeiffer, aquella percepción los condujo a «un programa encubierto para sacarlo del poder, a partir de 1960».

En los años sucesivos aquel programa de agresiones integraría gigantescas operaciones bien estructuradas, sufragadas por millonarios recursos y dirigidas en secreto al más alto nivel político, a través de las principales agencias de inteligencia, para derribar la Revolución. Desde entonces, la Revolución Cubana no ha tenido un enemigo más tenaz e implacable, pero ha sabido resistir y vencer.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado

[1] David R. McLean: Western Hemisphere Division, 1946- 1965, vol. I, 191-192(DDO/HP 324, 2 Dec. 1973). Citado en Jack B. Pfeiffer: Official History of the Bay of Pigs Operation, vol. III, “Evolution of CIA´s Anti-Castro Policies”, 1959-January 1961, Central Intelligence Agency, Top Secret (desclasificado en el 2005).

Retoma la Iglesia Católica cubana su actuar contra la Revolución

Por Arthur González.

Con el paso a jubilación del cardenal Jaime Ortega Alamino, se percibe un retomar de la Iglesia Católica cubana a sus históricas posiciones en contra de la Revolución, algo que desde Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista pedían a gritos, con su frustrado sueño de 58 años, de reimplantar el sistema capitalista que tantas penurias dejó en el pueblo de la isla.

Ortega Alamino fue duramente acusado de complicidad con el gobierno y quienes lo hicieron olvidaron sus posiciones hostiles que dieron paso a varias pastorales pro yanquis, pues deseaban un enfrentamiento político que el Vaticano no aprobó, buscando una forma más hábil de actuar para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Con la asunción del nuevo Arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, hay cierto y cauteloso cambio en la línea seguida por su antecesor y muestra de ello fue el encuentro que sostuviera con algunas integrantes del grupúsculo “Damas” de Blanco, lo que fue interpretado como una señal de apoyo a la contrarrevolución asalariada de Estados Unidos.

El 16.07.2017 dos sacerdotes católicos, José Conrado Rodríguez Alegre y Castor Álvarez, acudieron a la vivienda de Berta Soler, donde oficiaron una misa ante una docena de contrarrevolucionarios, y la imagen publicada habla por sí sola de la calaña de los integrantes de los llamados “disidentes”.

De Conrado Rodríguez Alegre se conocen los antecedentes provocativos pagados por la mafia terrorista de Miami y sus frecuentes visitas a la capital de la mafia, lo que trajo como consecuencia que la jerarquía católica decidiera enviarlo a España por algunos años y después fuera trasladado de Santiago de Cuba para Cienfuegos para evitar males mayores, porque sus acciones transitan en la frontera del delito.

Orientado por esos que desean una confrontación de la Revolución con la Iglesia, José Conrado se entromete en los asuntos internos de la política del país, con actitudes provocativas como la mostrada en la propia misa, cuyo video se puede visionar en las redes sociales, en el cual estimula a los contrarrevolucionarios a seguir su enfrentamiento al gobierno, no decaer en sus propósitos, algo no acorde con la actitud de un religioso en una misa.

En demostración del desafío a las autoridades eclesiásticas y gubernamentales, ambos sacerdotes volvieron a reunirse el pasado sábado 5 de agosto con dirigentes contrarrevolucionarios, en la residencia del Antonio Enrique González-Rodiles, encontrándose presente Berta Soler, Ailer González, Ángel Moya, Claudio Fuentes y Raúl Borges, los que conforman el variopinto exponente de la mal trecha “oposición” cubana.

Esa reunión conspirativa forma parte del esfuerzo que hacen los yanquis por sacar del ostracismo y la inactividad a la contrarrevolución interna, la que pierde cada día más adeptos debido a su motivación por saltar a la emigración, después de acumular avales suficientes para clasificar a un visado como “refugiados políticos”, dentro del amplio y priorizado programa diseñado por el Departamento de Estados solo para Cuba.

Los propios participantes en dicha reunión divulgaron que el propósito era “intercambiar visiones sobre la situación actual y el papel que dentro de esta coyuntura deben jugar la Iglesia y la oposición en Cuba, la importancia del servicio en los temas sociales de la Iglesia católica cubana y del apoyo y solidaridad que necesita la oposición, llegando al acuerdo de ampliar y sostener de forma regular este tipo de intercambios”.

¿Qué buscan los dos sacerdotes con esa posición abiertamente violatoria de las normas de la Iglesia y de las leyes cubanas?

Evidente intentan convertirse en víctimas si fuera reprimidos, situación que serviría para amplificar las campañas anticubanas sufragadas por la Casa Blanca.

Esos conspiradores de 7ma categoría parecen olvidar que la Revolución jamás se dejó provocar por las múltiples acciones contrarrevolucionarias de algunos sacerdotes desde el mismo triunfo de 1959, a pesar de que usaron los templos para guarecer asesinos que intentaron secuestrar aviones civiles, guardar armas de fuego y reuniones totalmente conspirativas de decenas de agentes reclutados por la CIA.

Ante esos delitos, nunca fue cerrada un templo u orden religiosa, Cuba soportó que sacerdotes llevaran a cabo junto con la CIA, la despiadada e inhumana Operación Peter Pan, que separó de sus padres a 14 mil niños cubanos, enviados solos a Estados Unidos y recibidos por sacerdotes que los distribuyeron por orfanatos y casas de familias, donde muchos fueron abusados sexualmente.

En los últimos 20 años la relaciones Iglesia Católica- Estado cubano mejoraron notablemente, demostrado por la visita de tres Papas, algo único para Cuba a pesar de ser un país socialista, se construyó un nuevo seminario para la formación de sacerdotes, se repararon decenas de templos, se toleran varios centros de preparación docente, a pesar de que la educación es totalmente estatal, y muchos otros aspectos que hablan de una armonía positiva.

Si las presiones de Estados Unidos son tan fuertes que la iglesia acepta correr el riesgo de perder lo avanzado, se sabrá en los próximos meses.

Los que desean retomar la hostilidad contrarrevolucionaria de la Iglesia Católica, deberían conocer que esos llamados “opositores” no son respaldados por el pueblo, pues conoce perfectamente que trabajan siguiendo instrucciones del amo que les paga, carecen de ética, moral, prestigio y sin carisma alguno, y como aseguró el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Allá ellos con su condena, pero sería mucho más inteligente corregir la táctica para no perder lo avanzado en la estrategia.

No por gusto José Martí sentenció:

“La obra de amor ha hallado siempre muchos enemigos”

Argumentos de verdaderos revolucionarios

En estos días se ha generado un debate en las redes sociales a partir de la solicitud de la FEU en la Universidad Central de Las Villas de expulsar de esta casa de altos estudios a la estudiante de 1er año Karla Pérez González, por ser miembro de la organización contrarrevolucionaria Somos+. La universidad y el estudiantado tienen suficientes argumentos para adoptar una posición revolucionaria.
La joven, que escribe desde el pasado 2016 en el blog de esa organización, ha reforzado su presencia en el ciberespacio bajo el seudónimo de Oriana. El 7 de abril del 2016, siendo aún estudiante del preuniversitario, publicó sobre el ingreso a la Educación Superior y en torno a su aspiración por estudiar la carrera de Periodismo.
«¿Y el engaño vendido a nosotros sobre la falta que hacen periodistas en Cienfuegos?… Parece que prescinden de la verdad. Parece que temen a lo novel de mi generación, a sus inquietudes, a su rebelión sensata»
Desde ese entonces manifiesta su posición al aludir a un periodismo enemigo de la Revolución, que escribe en medios que abiertamente están al servicio de la contrarrevolución y que son financiados desde el exterior.
Esta opinión se vio reforzada cuando el 19 de abril insultó el periodismo cubano al dudar de las competencias profesionales de quienes lo hacen. «…me encuentro frente al órgano o la repetidora oficial del Partido Comunista de Cuba…Busco algún periodista que combine inteligencia y verdad, fiel a su trabajo y no a las imposiciones del gobierno (…) entonces no somos ni tan maestros ni tan periodistas».
En esas mismas líneas convoca a los jóvenes a manifestarse en contra del proyecto social cubano, al expresar: «Entristece el alma de los que soñamos con intensidad con un futuro próspero de nuestra Patria, ver cómo las semillas más frescas y valiosas de la Cuba actual, eligen quedarse atrapados en la “inacción” … ¿No es más hermosa la rebelión inteligente y moral, por la búsqueda de un suelo y un cielo libres?
A esa misma juventud nos tilda de dormida, ignorante, cobarde, carente de educación cívica y política, y frustrada por «la mala gestión de una “Revolución” conservadora que desmotiva y engaña» … ¡Qué poco nos conoce! Somos una juventud inquieta, rebelde, defensora de los más altos valores humanos, con sus propios sueños y proyectos, conscientes -y coincidimos con ella- de que la felicidad está en Cuba, una Cuba perfectible pero inevitablemente abrazada a los principios del socialismo, camino que hemos elegido.
Karla, incluso, en nombre de la organización contrarrevolucionaria a la que pertenece, alentó e invitó «a los “Pinos Nuevos” y nacientes a la persecución íntegra de sus metas y objetivos, que solo puede iniciarse desde un cambio más profundo, más de raíz, cuando se oigan todas las voces y nuestras ideas cuenten».
Propugnó así una posición abiertamente reaccionaria ante la que no podemos quedarnos de brazos cruzados, principalmente para demostrar que no estamos inactivos e impulsamos el proceso revolucionario.
El 2 de agosto vuelve a atacar con más fuerza a nuestros periodistas, tildándolos de representantes y siervos a muerte del único partido existente en Cuba. ¿Acaso criticó la misma formación que ella recibiría y que la dotaría de herramientas para actuar de forma diferente a los profesionales que juzga?
Una semana después se refirió a un supuesto Plan Nacional de Becas, que no existe, gracias al cual dijo haber obtenido la carrera que tanto ha atacado. ¡Qué ignorancia muestra cuando desconoce nuestro sistema de ingreso a la Educación Superior! Plan de Becas es un término copiado de un modelo ajeno a nuestra realidad, en la que todos nuestros bachilleres tienen la oportunidad de obtener una carrera universitaria, siempre que demuestren su preparación.
No culmina el material sin antes incitar a sus coetáneos. «…rebélate desde la sensatez y reconoce que somos nosotros los que podemos brindarle a la Patria una nueva oportunidad: la de crecer»
El 30 de septiembre, ya desde su posición como estudiante universitaria, se autodenominó representante de la juventud dormida y temerosa de la que habló anteriormente. ¿Será ella la única despierta y valiente entre tantos jóvenes? En ese texto sobre la conceptualización del modelo económico y social cubano, al que ni siquiera llama por su nombre, mostró desconocimiento en torno al tema.
Apuntó que es un documento antidemocrático e inconsulto, cuando en realidad fue debatido en todos los espacios de diálogo abierto a la participación popular, incluso, a nivel de barrio; además, estudiantes de su propia institución académica diseñaron y pusieron a disposición de todos los jóvenes cubanos una aplicación para celulares que contiene de forma interactiva la información de estos y otros documentos afines. Igualmente, desconoció las más de 200 mil propuestas salidas de la consulta con el pueblo.
Por si fuera poco, ofendió a la juventud cubana acusándonos de burlarnos del ideario martiano, hecho inconcebible para los revolucionarios reales, que no son los mismos a los que ella enarbola. Otra muestra de su desconocimiento de la obra del Apóstol es la asociación que hace del pluripartidismo bajo la visión martiana, cuando fue Martí quien creó el Partido Revolucionario Cubano (del cual es heredero el Partido Comunista de Cuba) para unir voluntades, ideas y principios en una misma organización que defendiera los objetivos de lucha.
El 28 de enero de este año dedicó sus equívocas líneas a José Martí, llamándolo «el culpable de mis ahoras» y valorándolo a su conveniencia. Lo despoja de su condición de patriota defensor de nuestra isla, atribuyéndole muchas patrias y a la vez ninguna. «Sufro con el hoy, con ese miserable hoy donde te pierdes en una humanidad cobarde y detenida, donde no te convertiste en millones como quisiera y querías, donde tus armas- esas liberadoras- no se utilizan, donde te alaban, pero pocos convierten tus lecciones en acción…La culpa del ahora mío, es de usted».
Hoy, Karla u Oriana, como queramos decirle, deberá mantenerse firme como declaró en su primer trabajo, pero no para conseguir el tipo de cambio al que aspira utilizando muchas veces su papel de víctima de un sistema supuestamente injusto y excluyente, sino para aceptar que su estrategia seguirá fracasando mientras existan jóvenes preocupados por el destino de nuestra sociedad socialista. Ella no es ni será la heroína que planificó hace casi un año, por lo menos no la de nuestros jóvenes verdaderamente revolucionarios.

Persiste Estados Unidos en formar opositores a la Revolución

Por Arthur González
Haciéndose los sordos ante las denuncias de Cuba y como si fueran los emperadores del mundo, los Estados Unidos persisten en impartir clases de liderazgo a jóvenes cubanos residentes en la Isla, con el propósito de desmontar el socialismo desde adentro.
Para lograrlo lanzaron una nueva convocatoria para diez becas mediante la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido es “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.
¿Cómo reaccionarían las autoridades estadounidenses si Cuba decidiera organizar becas para que jóvenes de ese país cursaran estudios para lograr democratizar esa sociedad de tanta desigualdad, organizarlos con el fin de luchar contra la discriminación racial y de género que existe en Estados Unidos?
Seguramente que las amenazas de recrudecer las sanciones estarían entre las medidas a tomar, e incluso hasta podría ventilarse en el Consejo de Seguridad como un caso de exportación de la Revolución.
Según sitios de noticias anticubanos, los requisitos para optar por una de las diez becas son: ante todo ser ciudadano cubano residente en Cuba, tener entre 20 y 35 años de edad y experiencia de trabajo en una organización de la sociedad civil, entiéndase de la contrarrevolución, o en iniciativas que buscan mejorar las comunidades.
La convocatoria se lanzó el 11 de enero y el cierre de las solicitudes es el 9 de marzo de 2017.
Los especialistas en temas subversivos de golpes suaves, siguiendo las teorías del experto Gene Sharp, ponen todo su empeño para aprovechar el cambio generacional en Cuba, con la ilusión de trasladar sus experiencias en el antiguo campo socialista europeo para desmontar el socialismo cubano.
Para eso no toman en cuenta que antes de existir socialismo en la Isla, existió un sistema capitalista que no ofreció al pueblo oportunidades, y que solo con la Revolución se erradicó el analfabetismo, las desigualdades, el desempleo y el llamado tiempo muerto en los campos.
Ahora todos tienen las mismas oportunidades de estudiar gratuitamente hasta la Universidad; tener un sistema de salud como no tienen los propios Estados Unidos, donde la mortalidad infantil pasó del 60 por mil nacidos en 1958 a un 4,3 en 2016; un acceso total a la cultura; a la seguridad social y ser tratados como seres humanos, algo por lo que cubanas y cubanos lucharon para alcanzarlo.
Estados Unidos mantiene intacta su guerra económica contra Cuba para lograr la insatisfacción de las necesidades del pueblo, y mediante sus campañas de guerra psicológica, hacerle creer que el socialismo es incapaz de satisfacerlas, algo reconocido por la CIA en un informe desclasificado en 1998 que se encuentra en la biblioteca JFK, caja # NLK 47-104.
En dicho documento la CIA afirma:
[…] Las medidas de aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre, y la construcción de un sistema de defensa contra la subversión Castro-Comunista, han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica […]
Esos planes subversivos no se los exponen a los jóvenes cubanos para que conozcan la crueldad con la que han sido tratados sus abuelos y padres desde hace casi 60 años, a lo que se suman las plagas y enfermedades que introdujeron en la Isla para matar de hambre y enfermedades al pueblo.
Al parecer 58 años de fracasos no son suficientes para seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en viajes y cursos que al final tampoco tendrán los resultados esperados.
Sabio fue José Martí cuando sentenció:
“Los necios desdeñan la riqueza pública”.