Opositores cubanos, un fraude made in USA.

 

Por Arthur González.

¿A quién se le puede dar más credibilidad, a una llamada “oposición” fabricada, entrenada y financiada por el Gobierno de Estados Unidos para deformar la realidad de Cuba, o al pueblo cubano que lleva 60 años de victorias, a pesar de soportar la guerra económica, financiera y mediática más larga y cruel de la historia moderna?

No hay lugar a dudas, la verdad se abre sola su camino y esa llamada “oposición” solo ha tenido fracasos por ser falsa y sin apoyo popular. Nunca ha podido sumar a la juventud cubana y cada vez es más minimalista porque el dinero procedente de Washington ha disminuido notablemente.

La realidad se impone.

¿Dónde se reúne esa llamada “oposición”? En Miami, por supuesto, ciudad en la que cuentan con el respaldo mediático de la prensa oficialista, incluida las televisoras que viven de inventar historias macabras contra Cuba, y lugar propicio para engañar a los antiguos testaferros de la tiranía de Fulgencio Batista y algunos burgueses que abandonaron sus propiedades en la Isla, quienes aún sueñan en que la Revolución de Fidel Castro no resistirá las medidas tomadas por Estados Unidos.

Ahora ante la aplastante realidad de la discusión popular del Proyecto de la nueva Constitución de Cuba, demostrándole al mundo lo que es realmente una democracia participativa, comienzan los alaridos de los que nunca han podido derrocar el socialismo.

No hay ejemplos similares en el mundo de la discusión de una reforma constitucional a nivel de cada barrio, centros de trabajos, universidades y granjas agrícolas, lo que deja sin argumentos a esos asalariados que acusan a la Revolución de “totalitaria y anti democrática”. En Estados Unidos ni soñando hacen algo similar.

Para intentar idílicamente manchar la imagen de Cuba, emplean palabras preconcebidas y huecas como “fraude”, “trampa”, “ilegítimo” para calificar el proceso de consultas populares, algo que en la mayoría de los países del “mundo libre” nunca se ha ejecutado, porque las leyes las aprueban un grupo de personas sin tener en cuenta los criterios del pueblo.

¿Acaso Donald Trump analizó con los ciudadanos su proyecto de culminar la construcción del muro en la frontera con México? ¿O su decisión de separar a los niños de sus padres en la frontera y enviarlos sin acompañantes a centros de reclusión?

Cuba es soberana y siempre consulta con el pueblo las medidas trascendentales de sus asuntos principales.

En vez de berrear ante la discusión del proyecto constitucional cubano, algunos cubanos residentes en EE.UU., deberían preocuparse por los graves problemas que subsisten en esa sociedad, como el racismo, la explotación de los trabajadores que cobran salarios miserables por ser latinos, la discriminación de la mujer, los gastos para hacer guerras imperiales innecesarias y armamentos sofisticados, en vez de aprobar un sistema de salud gratuito como el que tiene la Cuba socialista, la venta de armas sin límites, o denunciar los abusos sexuales que comenten sacerdotes y obispos norteamericanos con niños.

El proyecto del texto constitucional abarca a toda la sociedad cubana y por ser aun perfectible, se le consultará al pueblo para que cada cual exprese abiertamente sus ideas, pero siempre se mantendrá el sistema socialista que acabó con el pasado oprobioso en que hundieron la república, los que salieron huyendo a refugiarse donde gobiernan los verdaderos responsables de las desigualdades sociales, económicas, de raza y sexo, del hambre, la miseria, el analfabetismo y la explotación de obreros y campesinos.

Ante una realidad aplastante, un puñado de asalariados desde Miami forman su acostumbrada alharaca, entre ellos Rosa María Paya, la que cambió sus sentimientos por una visa de refugiada política y vive a costa de la muerte del padre fallecido en un accidente de tránsito, el infecundo proyecto Estado de Sats, creado por la CIA en el 2007 sin logro alguno ni seguidores, o el inmoral  Orlando Pardo Lazo, quien sin valores patrióticos se masturbó encima de la bandera cubana y se dice comparte el lecho con Rosa María.

Esa es la fauna que aspira a gobernar la Isla, por eso llevan 60 años lloriqueando y difamando a la Revolución, y junto a la CIA le exigen al Gobierno yanqui mantener la guerra económica, con la frustrada aspiración de que el pueblo se lance a las calles.

Esos “amantes de la libertad” son los mismos que impiden los viajes de los norteamericanos y se oponen a la entrada de cruceros a Cuba, por el simple hecho de que mientras más personas comprueben sus mentiras sobre la Revolución, menos apoyo tendrán las acciones que el Congreso de ese país adopta contra el pueblo cubano.

Quienes ahora califican de “fraude” el proceso consultivo del Proyecto de la nueva Constitución, no alzaron sus voces para exigir un plebiscito para obtener la opinión del pueblo cubano, cuando en Washington se aprobaron la Ley Torricelli, la execrable Ley Helms- Burton, ni el conocido Plan Bush aprobado en 2004.

El colapso del sistema socialista europeo y la desintegración de la URSS, hicieron delirar a esa mafia terrorista radicada en Miami, de que la Revolución cubana se vendría abajo cual ficha de dominó, como vaticinó Brian Latel, oficial de la Inteligencia Nacional de la CIA en América Latina.

Cuba sobrevivió gracias a la unidad de su pueblo junto a Fidel Castro y apoyó a su Revolución, algo que esa lacra, que se auto proclaman “opositores”, no debe olvidar.

La nueva etapa que vive la Cuba de hoy, tampoco permitirá que su sistema regrese al pasado. Podrán gritar, amenazar y pataletear, que el pueblo cubano sabe lo que desea, porque la Revolución lo enseñó a pensar, lo educó académica y políticamente para que no volviera a ser engañado con ilusorias promesas de agua, camino y escuelas, como ofrecían los politiqueros que en 1959 se fugaron a Miami.

Allá ellos que se cocinan en su salsa agria, en Cuba el pueblo fortalece su proceso para hacerlo cada vez más democrático y participativo, algo que Estados Unidos no hace, ni tampoco reforma su vieja constitución para adecuarla a los tiempos, por temor a reclamos populares que no se atrevería a cumplir.

Sabias palabras de José Martí cuando dijo:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlo”

Los que se cambiaron de chaqueta en Miami.

Por Arthur González.
Ser opositor al socialismo cubano es un negocio jugoso en Miami, algo que ha transformado en millonarios a no pocos.
Recientemente un artículo publicado en el libelo Nuevo Herald, expone a uno de esos personajillos que se cambiaron de casaca, para hacer de su “oposición” a la Revolución cubana un jugoso medio de vida, su nombre: Juan Antonio Blanco Gil, quien desde hace unos años funge como director de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, en Miami.
Hijo de Elena Gil, miembro del Partido Socialista Popular antes de 1959, trabajadora de la Cuban Telephon Company, y estrecha colaboradora de Fidel Castro, Juan Antonio Blanco anunció recientemente su campaña para denunciar y deportar a antiguos “represores” de la Cuba socialista, quienes posteriormente decidieron emigrar a los Estados Unidos.
Según el artículo, ese académico devenido en connotado contrarrevolucionario, cuando residía en La Habana perteneció a las Brigadas de Respuesta Rápida y antes de convertirse en “defensor” de los derechos humanos, tuvo una larga carrera dentro del gobierno socialista, primero como diplomático y después como funcionario del Departamento América, del Comité Central del Partido Comunista, dirigido por Manuel Piñero.
Al dejar ese cargo, y en su carrera hacia el dinero fácil, creó la Fundación Félix Varela, para promover una “sociedad civil” en Cuba, de acuerdo a los parámetros yanquis.
El pasado junio 2018, Blanco denunció a dos ex policías fidelistas, que ahora viven en Estados Unidos, con el objetivo de que esos supuestos “represores” fueran deportados hacia Cuba, por las autoridades migratorias.
Juan Antonio también se acogió a la Ley de Ajuste Cubano en 1997, convirtiéndose en “defensor de los derechos humanos y director de Cooperación Internacional de la organización Human Rights Internet”, lo que le permite contar con un jugoso salario.
Posteriormente, logró la plaza de subdirector visitante del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida y más tarde fue nombrado director ejecutivo del Centro de Iniciativas para América Latina y el Caribe en el Miami Dade College.
En el 2016 la Fundación Nacional Cubano Americana, lo contrató para el cargo de director ejecutivo de la Fundación de Derechos Humanos de Cuba, con el fin de “apoyar y empoderar” a la llamada sociedad civil cubana, para alcanzar la soñada transición hacia el capitalismo.
Desde ese cargo propició que 15 jóvenes cubanos fueran como becarios a estudiar en el Miami Dade College”, mediante un programa diseñado para formar futuros “líderes” comunitarios en Cuba.
Entre esos becarios estaban la hija y el hijo de Berta Soler, la sobrina de Guillermo Fariñas, la sobrina de Ángel Moya, esposo de Berta, Danilo Maldonado, alias El Sexto, y otros parientes de esos asalariados de los norteamericanos. Algunos se acogieron a la Ley de Ajuste y no retornaron a la Isla, violando el compromiso asumido antes de viajar. Otros fueron expulsados por bajo índice académico y conductas impropias.
El programa fue un fracaso total y suspendido ante la pérdida de dinero mal empleado, pues por cada joven cobraron 16 mil dólares, negocio redondo para aquellos que se hacen millonarios a costa de la Revolución cubana.
Coautor del libro “El asesinato de la reputación”, Juan Antonio ha iniciado una lucha para denunciar lo que él denomina “represores del gobierno cubano” que ahora viven en el sur de la Florida, pero no menciona a los asesinos, torturadores, terroristas y ladrones cubanos, que sirvieron al régimen del dictador Fulgencio Batista y posteriormente a la CIA en su guerra sucia contra Cuba y otros países latinoamericanos, como fue la Operación Cóndor, con los cuales convive en ese mismo estado.
Queriéndose congraciar con la mafia terrorista anticubana, no se atreve a denunciar a los esbirros que sumieron en sangre y dolor a Cuba, contra los cuales luchó su madre hasta la muerte.
A Juan Antonio Blanco Gil, las cosas no parecen salirle como las ideó para ganar más dinero, pues su pasado comunista, pleno de vínculos con el gobierno de Castro, lo hacen calificar para lo que él mismo diseñó contra sus coterráneos, poniendo ahora al escrutinio público sus antecedentes.
Nada que Roma paga a los traidores, pero al final los repudia y como dijo José Martí:
“A la ignominia la traición es guía”

Crónica de un show anunciado

En una de las fotos compartidas en Twitter, se ve a los exmandatarios posando sonrientes en un cómodo butacón negro de los salones de protocolo del aeropuerto internacional José Martí. Foto: Cuenta de Twitter de Andrés Pastrana 

Como quien cumple su papel en un guion escrito en Washington, los expresidentes Andrés Pastrana, de Colombia, y Jorge (Tuto) Quiroga, de Bolivia, se prestaron ayer para una nueva provocación contra Cuba.

Ambos se embarcaron en Bogotá en un vuelo de Avianca con destino a La Habana con el propósito de recibir el premio otorgado por una organización contrarrevolucionaria a expresidentes iberoamericanos, cuyo único «mérito» consiste en atentar contra los gobiernos progresistas de la región y plegarse a los intereses de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Granma ya había denunciado en su edición de ayer que la mal llamada «Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia» y sus asesores extranjeros planeaban una nueva provocación con el objetivo de generar inestabilidad, dañar la imagen internacional del país y afectar la marcha de las relaciones diplomáticas de Cuba con otros países.

Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí y en ejercicio de las leyes que sustentan la soberanía de la nación, las autoridades cubanas le comunicaron a Pastrana y a Quiroga que no eran bienvenidos y que debían regresar a su puerto de origen.

Ambos conocían de antemano la posición de Cuba de no permitirles acceder a territorio nacional con sus provocativas intenciones y no parecieron muy sorprendidos por la medida, según se desprende de sus comentarios en las redes sociales sobre el incidente.

Sin embargo, los contados minutos que permanecieron en territorio internacional sirvieron para armar un revuelo internacional y lanzar denuncias contra Cuba por «agresión injustificada» y «violación de los derechos» de los exmandatarios.

Si no hubiera sido por las fotos y comentarios en tiempo real que dejaron los propios Pastrana y Quiroga en internet, cualquier incauto podría haber pensado que en verdad se encontraban detenidos o apresados.

En una de las fotos compartidas en Twitter desde uno de los salones de trámites del aeropuerto internacional José Martí, se ve a los exmandatarios
posando sonrientes en un cómodo butacón negro, a la espera de la salida de su vuelo.

¿Qué detenido sonríe a las cámaras? ¿Qué agresión se puede llevar a cabo en una sala de protocolo?

El plan era evidente. La tarea de Pastrana y Quiroga consistía en intentar ingresar al país y «poner a prueba» la determinación de las autoridades. En cualquier caso, luego se pondría en marcha la maquinaria mediática para vender el incidente ante la opinión pública como una agresión de Cuba.

Pero una vez más fracasaron en sus intentos. El año pasado armaron un plan muy parecido con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y tampoco lograron sus objetivos.

Qué lecciones de democracia y gobernabilidad pueden dar la OEA o los exmandatarios de la llamada Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), compuesta por una selección de promotores del paramilitarismo, corruptos, vendepatrias, auspiciadores del terrorismo, asesinos, responsables de masacres y neoliberales que arruinaron a sus países.

Dedicado en la actualidad a promover golpes de Estado en su país, el corto mandato de Tuto Quiroga (2001-2002) vino a poner el sello de la corrupción y la venta de los recursos naturales que caracterizaron a los gobiernos derechistas en Bolivia antes de la llegada de Evo Morales.

Entretanto, la incapacidad de Pastrana de cumplir sus compromisos y lograr unificar al país en torno al proyecto de paz, fueron las principales causas del fracaso del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en San Vicente del Caguán.

En no pocas ocasiones solicitó la ayuda de Cuba y la del Comandante en Jefe para llevar adelante los diálogos con la guerrilla. La postura de la Revolución y su liderazgo fue siempre consecuente y está reflejada en el libro de Fidel La Paz en Colombia.

No pueden ser bienvenidos políticos y personalidades que se prestan a manipulaciones contra Cuba, ni quienes le hacen el trabajo sucio a Washington en momentos en que se desempolva la Doctrina Monroe y se busca destruir el progreso alcanzado a favor de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña.

Ningún revolucionario digno podría permitirlo.

El mercenario cubano Oscar Elías Biscet le robó 1000 dólares a los mafiosos y terroristas de Miami

 

Los chismes de la Hight Society Opositora suelen ser cada día más escandalosos e interesantes. Y yo sigo siendo dichoso al publicar cada detalle de todos esos chicos malosos.

Lo último mis queri-dos lectores, el loquito de la Hight Society, Oscar Elías Biscet, el que aseguró haber sido víctimas de un ataque sónico, y horas después, chicos en Miami confirmaban que solo se trataba de los fuertes gritos de su mujercita Elsa Morejón, ha robado nuevamente. Ayyyyy…. No se asombren mis queridísimos… Es una práctica casi obligatoria en la Hight Society!!!!

Resulta que al loquito de Biscet le envían dinerito del Diario Las Américas, pero también dos chicos que se hacen llamar Alfredo Cepero y Roberto Azcuy. Crucesss queri-dos, lamento informarles que han sido engañados una vez más!!!!

El mercenario cubano Oscar Elías Biscet le robó 1000 dólares a los mafiosos y terroristas de Miamujos a su modesta y sencillita casa de tres pisos. Y eso, mis queri-dos, lo confirman las imágenes que les traigo. El chico siguió el más fiel ejemplo de mi Bertuchi y ya se considera un experto si de robar se trata.

Publicado por Teo Pererira

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Sacerdote cubano al servicio de la mafia terrorista de Miami

Por Arthur González.

El Sacerdote cubano José Conrado Rodríguez Alegre, poseedor de una vasta historia al servicio de la mafia terrorista anticubana de Miami, vuelve a mostrar hasta donde puede caer una persona con tal de obtener unos cuantos dólares, por eso llama la atención que enviara una carta al Presidente Raúl Castro, en la que pide que “los cubanos puedan elegir en libertad, no votar en las próximas elecciones”, la que inmediatamente fue publicada en medios norteamericanos y otros de sus aliados, como prueba de para quién trabaja el mencionado cura.

Desde hace años el sacerdote Rodríguez Alegre, es visita constante en la ciudad de Miami y acude a los canales televisivos para mentir y trastocar la realidad cubana, por lo que seguramente cobra sus intervenciones, porque en ese mundo todo se paga.

Natural de la provincia de Santiago de Cuba, parece que olvidó cómo era la situación económica y política de los ciudadanos orientales antes de triunfar la Revolución, donde la sangre de los mejores jóvenes corría por las calles, asesinados vilmente por la policía del dictador Fulgencio Batista, donde nadie podía ejercer la libertad de expresión, pues era apresado, torturado y asesinado al instante.

Ahora al servicio de los hijos y nietos de esos asesinos, intenta desprestigiar el proceso revolucionario cubano que cambió radicalmente el panorama de miseria, analfabetismo, hambre y desempleo que existía en su terruño natal, donde la medicina para los pobres era inalcanzable al bolsillo de la mayoría, algo que la Revolución impuso gratuitamente para todos, como él mismo pudo constatar al ordenarse como sacerdote e ir a trabajar al hospital pediátrico.

Siguiendo la misma línea de Ileana Ros-Lehtinen y de Mario Díaz-Balart, hijos de testaferros de Batista y del senador Marco Rubio, ese sacerdote habla de “libertad para votar”, arrastrando a otros dos curas, Castor José Álvarez de Devesa, de Camagüey y Roque Nelvis Morales Fonseca, de la provincia de Holguín, olvidándose como eran las elecciones en Cuba antes de 1958, donde los politiqueros de la época compraban las cedulas, se robaban las urnas y cambiaban votos por camas en los hospitales.

Hoy las urnas cubanas son custodiadas por niños y se ejerce el voto libre y voluntariamente, sin presiones de ninguna autoridad. Las calles no están llenas de carteles de politiqueros haciendo campañas ni hay fraudes, como los ocurridos en México, Honduras u otros países.

Las propuestas de candidatos se realizan abiertamente por el pueblo en cada cuadra, y los propuestos no tienen que recaudar altísimas sumas de dinero como sucede en Estados Unidos, donde cada partido aporta millones de dólares y el Presidente es elegido por solo 538 votos electorales, en un país de más de 323 millones de personas.

Evidentemente los tres sacerdotes no miran a su alrededor para comparar la limpieza y transparencia de los sufragios de su país, solo siguen las instrucciones de Miami, donde los fraudes electorales le quitaron la victoria al candidato Al Gore, para favorecer a George W. Bush.

A darle lecciones de transparencia a otra parte. Vergüenza debería darles vestir una sonata, para escudados en la fe católica, mentir y pecar de forma tan despreciable, a partir de las instrucciones de personas que tienen las manos manchadas de sangre inocente, de cientos de cubanos muertos por sus actos terroristas, jamás condenados por José Conrado.

Este mismo sacerdote es el que ha oficiado misas en la casa de Berta Soler, sin los requisitos mínimos exigidos por la iglesia y sosteniendo reuniones conspirativas con otros elementos al servicio de la inteligencia yanqui, en total desafío a las autoridades, las que nunca se han dejado provocar por ese sumiso de la mafia terrorista anticubana radicada en el sur de la Florida.

Es presumible que, Castor J. Álvarez, Roque N. Morales y José Conrado, pretendan dañar el diálogo respetuoso y constructivo que desde hace años mantiene la alta jerarquía católica cubana con el Estado, lo que motivó la visita de los tres últimos Papas, hecho sin antecedentes en otros países del mundo.

Ante personas como estas dijo José Martí:

“La deshonra es del villano que pone manchas de deseo donde hay vida de felicidad”.

Rosa María Payá preocupada por las elecciones en Cuba

Por Arthur González

Rosa María Payá Acevedo, la misma que se presta para hacer dinero a costa de la muerte de su padre por órdenes de Washington, ahora dice estar “preocupada” por el proceso electoral en Cuba y su futuro político, fue recibida el 15.12.2017 por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien carece de moral para hablar respecto a la Revolución cubana.

Según la “perseguida política”, al frente de la minúscula agrupación bautizada como Cuba Decide, creada con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “reciente proceso electoral en la isla fue un fraude perpetrado por el régimen”.

Sangrando por la victoria del pueblo cubano que no se deja engañar por campañas calumniosas financiadas por la CIA, Rosa María volvió a demostrar que en Cuba no tiene respaldo, incluso ni de los viejos asalariados de los yanquis, que saben que ella solo busca reconocimiento y dinero para poder sobrevivir en Miami, a donde llegó con una visa de refugiada política, a pesar de mantener su residencia en la Habana.

Lo caricaturesco del asunto es que fue acogida por Almagro, mientras en Honduras el fraude electoral ha sido el suceso que demuestra la desvergüenza del sistema capitalista, apoyado por Estados Unidos.

Robo de boletas, actas duplicadas, cambio de los resultados de las urnas y otras acciones más, pusieron en evidencia como los yanquis hace cualquier tipo de acto para evitar la voluntad popular, siempre que esta se encamine contra los intereses de mantener a hombre de derecha en el poder, que siga al pie de la letra los dictados de la Casa Blanca.

Silencio total hace Rosa María sobre la violenta represión que sufre el pueblo hondureño, solo por reclamar que se respeten los verdaderos resultados de las elecciones, donde las victimas mortales a manos de la policía ya suman más de una decena y cientos son los heridos, detenidos y desaparecidos.

En Cuba, cuando alguno de los asalariados de Estados Unidos es detenido por actos contra el orden público y se trasladan a una estación de la Policía, las campañas de las agencias de prensa extranjera contra la Revolución no se hacen esperar, aunque ninguno es torturado, desaparecido y menos asesinado.

Sin embargo, ante los terribles sucesos que vive hoy Honduras, el silencio es general, en complicidad con esos que se declaran campeones de los derechos humanos.

Si lo sucedió en Honduras hubiese ocurrido en Cuba o Venezuela, las tropas del Comando Sur estuvieran acuarteladas para invadirlas, el Consejo de Seguridad de la ONU convocado para sancionarlas fuertemente y la OEA condenaría la acción; pero como el fraude electoral hondureño fue financiado desde la embajada yanqui en Tegucigalpa, nadie dice ni media palabra, no se trasmiten imágenes de los policías golpeando salvajemente al pueblo, ni a los carros blindados lanzando potentes chorros de aguas contra los manifestantes.

Si algo saben los cubanos es que no se puede regresar al pasado, aquel donde los procesos electorales eran puros carnavales, en que los candidatos a concejales, alcaldes y gobernadores se robaban las urnas y engañaban al pueblo con promesas que jamás cumplían.

A esa “democracia” que no le interesó eliminar el analfabetismo, la discriminación racial, de género y de nivel social, que solo servía a los grandes intereses económicos de Estados Unidos, los cubanos no regresarán nunca, porque saben perfectamente lo que volverían a padecer.

Ante las grandes violaciones de los derechos humanos contra el pueblo de Honduras, Rosa María hace total silencio, pues a ella solo le interesa ganar dinero atacando a Cuba y el verdadero fraude electoral hondureño no está en el guion que le entregan en Miami; así de sencillo.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlos”

Derecha terrorista de Miami sufraga provocaciones en La Habana

Por Arthur González

A los terroristas anticubanos de Miami no les bastan 58 años de fracasos en sus acciones contra Cuba y, como hay mucho dinero que ganar, continúan con sus provocaciones contra la Revolución, con cierto respaldo mediático de algunos libelos que se prestan para hacerles el juego y cobrar algunos dólares, en una de las ciudades más endeudadas de los Estados Unidos.

Es así como el pasado 20.12.2017, Rosa María Payá Acevedo, quien dice ser una “perseguida política”, pero con residencia en Cuba, relató ante algunos periodistas de Miami, una supuesta historia de detecciones en la isla, en nada comparables con los actuales sucesos acontecidos en Argentina y Honduras, de los cuales ella ni menciona.

El manipulado hecho resultó ser una burda provocación efectuada en la Habana, y sufragada desde el exterior, por la cual Rosa María Payá denunció la detención de ciertos artistas, en la que una vez más estuvo presente la artista plástica de origen cubano, Tania Brugueras, residente en New York, quien viaja a menudo a Cuba para organizar acciones similares en la vía pública, a fin de provocar a las autoridades y justificar el dinero que recibe por ejecutarlas.

Otros llamados artistas son atraídos por ella para tales actos, con la intensión de que Rosa María Payá pueda evidenciar que emplea bien el dinero que recibe de la mafia anticubana, entre ellos el Senador Marco Rubio, quien la aúpa y le ofrece un fuerte respaldo para su malogrado proyecto Cuba Decide.

La provocación ideada consistía en llevar a cabo una inventada obra de teatro “independiente” del gobierno, pero dependiente de los dictados de Miami, en la que Iris Ruiz, protagonizaría un monólogo, titulado “Psicosis”.

Por supuesto que todos sabían de antemano el resultado, pues los cubanos no se dejan provocar, ni aceptan los desordenes públicos.

Tanto la Brugueras como Iris Ruiz y otros cuatro asalariados, fueron conducidos a la estación de la policía, donde después de levantadas las actas fueron liberados sin golpes, lesiones por gases lacrimógenos o por potentes chorros de agua, como sí sucede en Estados Unidos, España, Francia, Argentina y Honduras, cuando los trabajadores salen masivamente a las calles a protestar por la pérdida de sus puestos de trabajo, el alza de los impuestos y otros reclamos populares.

El inventado proyecto Cuba Decide, no tuvo el menor impacto en Cuba durante las recientes elecciones, ni fue apoyado por el pueblo. Siguió el mismo destino que miles de otros que a lo largo de 58 ha fabricado la CIA, en su obstinado esfuerzo por destruir el socialismo cubano.

Ante el vil asesinato de Berta Cáceres, líder indígena Lenca en Honduras, defensora de los derechos humanos desde hace 20 años, galardonada en abril del 2015 con el Premio Medioambiental Goldman, y del secuestro y asesinato del joven Santiago Maldonado, de la comunidad mapuche argentina, desaparecido durante 78 días después de ser detenido por efectivos policiales, ni Rosa María, ni Tania Brugueras, y menos aún la mafia terrorista de Miami, alzaron sus voces para condenar esos hechos.

Ellas deben convencerse de que en Cuba tales provocaciones contrarrevolucionarias no avanzan, porque el pueblo las rechaza al conocer muy bien quienes son sus patrocinadores y los fines que persiguen.

Que nadie en Miami se equivoque con los cubanos, porque como afirmó José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.

Proyecto de resolución H.Res.664 y una visión manipulada de la justicia

Nueve congresistas norteamericanos, entre ellos los representantes de la extrema derecha anticubana en el Congreso USA –los republicanos por La Florida, Ileana Ros-Lehtinen, Carlos Curbelo y Mario Diaz-Balart; el demócrata por Nueva Jersey, Albio Sires; así como el republicano por Nueva Jersey, Leonard Lance; los republicano Frank LoBiondo y Ron DeSantis, el demócrata Bill Pascrell y por la Florida, Ron DeSantis–; promovieron dentro de la Cámara de Representantes un proyecto de resolución denominado H.Res.664, mediante el cual pretenden procurar la extradición desde Cuba hacia Estados Unidos de un grupo de ciudadanos norteamericanos cercano a las 70 personas, entre los que sobresalen los casos de Joanne Chesimard, William Morales y Charles Hill, entre otros. Como pretexto han invocado un obsoleto Tratado de Extradición firmado en 1904 entre los gobiernos de Tomas Estrada Palma y Theodore Roosevelt, y ratificado en 1905.
De forma manipulada el documento pretende inculpar a Cuba de que dichos fugitivos son amparados por la Isla a fin de evitar que sean enjuiciados o recluidos por delitos que cometieron en los Estados Unidos. Asimismo, tratan de emplear a la comunidad internacional como elemento de presión sobre la parte cubana, a la par que exigen al Secretario de Estado y al Fiscal General de EE.UU. para que adopten medidas en este sentido. El paso inmediato ha sido remitir este proyecto de resolución al Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja.
Lo absurdo del caso es que varios de los promotores han convivido y apoyado reiteradamente a numerosos terroristas y prófugos de la justicia cubana, que se encuentran viviendo con total impunidad en los propios Estados Unidos. De la misma manera, la parte norteamericana ha desoído sistemáticamente durante décadas las solicitudes cubanas de deportación de terroristas, asesinos y otros criminales, incluidas las peticiones de nuestra parte en los diálogos entre ambas naciones sobre la aplicación de la ley, iniciados a fines del 2015.
Desde 1959 hasta la fecha Cuba ha solicitado a EEUU a muchos prófugos de la justicia sin éxito alguno, entre los que se destacan casos de asesinos y terroristas como Luis Posada Carriles. Larga es la lista de esos connotados asesinos a los que EEUU ha bendecido impunemente como “refugiados políticos”. ¿Por qué, entonces, inculpar a Cuba de otorgar asilo a quienes considera merecedores del mismo? ¿Es que este acto de soberanía es solo válido para el prepotente Norte?
Los crímenes cometidos contra el pueblo cubano deben ser tenidos en cuenta por estos supuestos promotores de castigo a delincuentes y proceder con el mismo énfasis, si se quiere lograr verdadera justicia y con respeto al uso de la extradición como instrumento del Derecho Internacional.
Muchos han sido los terroristas reclamados por la justicia cubana y que aún gozan de impunidad por sus horrendos crímenes. No me refiero a los más famosos, pero aún recuerdo los casos a Guillermo Casasús Toledo, Miguel Hernández y Jesús Areces Bolívar –todos implicados en el ataque contra el hotel Meliá Varadero el 7 de octubre de 1992; a los terroristas que junto al citado Casasús, como Rigoberto Acosta Díaz, José Méndez Mirabal y Rafael Carrera Manso, atacaron el 2 de abril de 1993 al buque tanque “MYKONOS”, de bandera maltesa y tripulación cubano-chipriota frente costas cubanas. Otro criminal, Leonel Macías González, asesino del Teniente de Navío Roberto Aguilar Reyes, el 8 de agosto de 1994, aún goza de protección norteamericana.
Cuba también entregó al FBI las Fichas de los principales terroristas y documentos entregados al Buró Federal de investigaciones de los Estados Unidos de América en 1998. Hasta el momento no hubo acción alguna contra los mismos.
En resumen, este nuevo proyecto es solo una cuestión de conveniencia para la extrema derecha anticubana.

Fuente  Las  Razones de Cuba

Historias reales de Cuba que no se cuentan

Por Arthur González.

Siempre hay personas que están prestas a contar historias tergiversadas y falsas de Cuba, porque no soportan que su pueblo haya construido una sociedad socialista desafiando las sanciones de Estados Unidos, y ocultan muchas verdades y proezas de un país que resiste la guerra económica más brutal y larga de la historia mundial.

Recientemente se han publicado varios artículos sobre historias de informantes de la Seguridad del Estado cubano, divulgadas en medios de Estados Unidos y de otros países, intentando desacreditar a la Revolución, incluso historietas divulgadas en comics, encargadas por la organización Amnistía Internacional, esa que es sostenida con financiamiento yanqui para condenar a los que no siguen su política.

Todos los relatos hablan de supuestas vivencias de informantes, que después de un tiempo colaborando con la Seguridad se arrepienten y se pasan al bando de los yanquis.

Esos informantes narran ahora que los reclutaron para vigilar a sus compañeros de estudios y reportarle a la Seguridad sobre sus verdaderas ideas y planes futuros, pretendiendo brindar una visión infernal de Cuba, pero ni una palabra del por qué desde el mismo año del triunfo revolucionario, fue necesario crear un órgano capaz de descubrir y cortar los planes que la CIA organizaba contra la naciente Revolución.

Nunca se han expuesto en artículos e historietas publicadas por Amnistía Internacional, que el 28 de enero de 1959, a solo 27 días del triunfo, en Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista, bajo las orientaciones de la CIA, constituyeron la primera organización contrarrevolucionaria para invadir a la Isla, a la que bautizaron como La Rosa Blanca, dirigida por Rafael Díaz-Balart.

Menos aún mencionan los cientos de actos terroristas perpetrados por organizaciones contrarrevolucionarias abastecidas por la CIA, en la que murieron decenas de personas, ni que poco a poco la Seguridad cubano logró desmantelarlas, gracias a la inteligencia y creatividad de miles de informantes voluntarios que llegaron a convertirse en los principales líderes de las misma, engañando a profesionales oficiales de la CIA.

¿Por qué nunca relatan los planes para asesinar a Fidel Castro, todos frustrados, en los que muchos informantes jugaron un rol protagónico?

Hasta filmes se exhiben hoy con guiones de escritores cubanos, donde se intenta desprestigiar a la exitosa Seguridad cubana, pues les duele profundamente no haber podido vencer la sagacidad de esos agentes que lo dan todo por salvaguardar la soberanía de su patria.

Las bandas de los alzados en las montañas del Escambray cubano, fueron inundadas por agentes pagados por Estados Unidos, pero gracias a los agentes de las Seguridad cubana, como Alberto Delgado, permitieron conocer sus planes criminales y eliminarlas totalmente. Alberto al ser descubierto, fue asesinado vilmente por aquellos bandidos al servicio de la CIA.

haciéndoles creer que 30 agentes cubanos supuestamente trabajan para ellos, poniendo en ridículo a la Agencia, al denunciar por la TV cubana en 1987, el trabajo sucio que pretendían ejecutar contra la economía, la salud y la agricultura cubana.

Esa denuncia, la más escandalosa en la historia de la CIA, fue silenciada por la prensa oficialista yanqui, sin embargo, veintiún años después, fue calificada por el ex oficial CIA Ishmael Jones, en su libro “The Human factor: Inside the CIA’S Dysfunctional Intelligence Culture”Encounter Books, New York and London; 2008; pp. 33-35, como una muestra de la mala profesionalidad de esa Agencia de Inteligencia.

Otros agentes cubanos penetran hoy los grupúsculos contrarrevolucionarios, entrenados, abastecidos y financiados por Estados Unidos, ridiculizando su motivación monetaria.

Esos que reciben dinero por intentar desprestigiar lo que respetan otras agencias de inteligencia, incluidas las estadounidenses, o aquellos que escriben guiones de filmes sobre esa temática para ganar resonancia en Miami, no hablan de que la CIA utilizó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, para espiar a otros exiliados anticastristas, muchos de ellos sus propios amigos y compañeros de quehaceres contra Cuba, según documentos desclasificados.

Un memorando de noviembre de 1976 enviado por el director de la CIA al director del FBI, dice textualmente:

“…a partir de agosto de 1966, Posada fue utilizado únicamente como informante de las actividades de la Representación Cubana en el Exilio (RECE)”, organización basada en Miami en la que militaba Jorge Mas Canosa, presidente de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, radicada en la Florida.

También fue utilizado para monitorear los pasos del contrarrevolucionario Orlando Bosch, coautor de la voladura de la aeronave de Cubana de Aviación.

Si Cuba no hubiese contado con sus Órganos de Seguridad y de miles de cubanos dispuestos voluntariamente a participar en el enfrentamiento a los actos terroristas diseñados por la CIA, unido a la fuerte y permanente actividad de espionaje que busca afectar su economía y el desencanto de su pueblo, la Revolución no habría resistido las consecuencias de la Operación Peter Pan, el Plan Mangosta, las acciones terroristas, la guerra biológica, ni los planes para asesinar a Fidel Castro.

A los que les duele la resistencia de los cubanos y la actitud de aquellos que solo por su amor a la patria colaboran sin cobrar un centavo, que sigan emborronando páginas con calumnias, pues la vida diaria se encarga de desmentirlos, porque como apuntó José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de los soldados mercenarios”.

Carlos Alberto Montaner, de terrorista a profesor de democracia

Por Arthur González.

La CIA convirtió al terrorista Carlos Alberto Montaner Suris, en profesor de democracia, y lo acaba de patentizar en su más reciente libro titulado “El presidente, manual para electores y elegidos”, presentado en Miami el 18.11.2017.

Para quienes no conocen la historia de este agente de la CIA, es bueno contarles algo de su pasado para que puedan aquilatar lo que se esconde detrás de la imagen del periodista y profesor universitario, fabricado por la Agencia Central de Inteligencia yanqui.

Carlos Alberto Montaner Suris nació en La Habana, el 03.03.1943, hijo de un periodista vinculado a la embajada de Estados Unidos antes de 1959, que dirigió posteriormente en Miami, un periódico financiado por el dictador Fulgencio Batista.

Con 17 años, Montaner se integró a la organización terrorista “Movimiento de Recuperación Revolucionaria”, (MRR), encabezada por Manuel Artime y Orlando Bosch, bajo instrucciones de la CIA, y compartió la jefatura nacional de acción y sabotaje del grupo “Rescate Estudiantil”, del Frente Revolucionario Democrático (FRD), con Alfredo Carrión Obeso.

Entre los actos terroristas que ejecutó entre 1960 y 1962, estuvieron la colocación de bombas en centros comerciales y cines de La Habana, enmascaradas en cajetillas de cigarros.

En los meses de septiembre y diciembre de 1960, se reportaron más de 100, financiados por la CIA, ratificado por  el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar de la CIA, en la “Operación Cubana”, quien afirmó:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Para ello, entregamos más de 40 toneladas de armas y explosivos…”

Montaner estuvo relacionado con muchos de esos actos perpetrados en diciembre de 1960, entre ellos: el incendio el día 15 en la emisora radial CMQ; el estallido de una bomba en la Universidad de La Habana que hirió de gravedad a un estudiante; el incendio del cine Cándido, en Marianao, con siete heridos; y la petaca explosiva colocada el 24 de diciembre en la tienda Flogar, situada en la esquina de Galiano y San Rafael, donde resultaron gravemente heridas 15 personas, entre ellas un niño de 13 años, su hermana y su mamá.

Apoyó las atrocidades cometidas en el Escambray por mercenarios organizados y financiados por la CIA, con la colaboración del Frente Revolucionario Democrático, el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, y Alpha-66, con base en los Estados Unidos para sembrar el terror entre en el campesinado cubano, mediante el incendio de escuelas, el asesinato de maestros y alfabetizadores, campesinos y sus familiares.

El 26.12.1960, Montaner fue arrestado en su vivienda en Miramar,  siéndole ocupado un maletín con cuatro detonadores, un rollo de mecha, un pomo con tres barras de fósforo vivo, cuatro cartuchos de municiones, numerosas bombas, dinamita, una ametralladora, detonadores y  bloques del explosivo C-3, todos suministrados por la CIA.

En uno de los paquetes de explosivos aparecía la advertencia: “Un bloque es equivalente a media libra de TNT”.

Montaner fue juzgado en la causa 06/61 y sancionado a 20 años.

Por consideración a su edad, el tribunal decidió que fuera internado en el Reclusorio Nacional para Menores de Torrens, el que poseía escasas medidas de seguridad, lo que aprovechó para fugarse y buscar asilo en la embajada de Brasil, en la que su embajador, Vasco Leitao Da Cunha y su esposa Virginia Leitao, eran colaboradores de la CIA.

Juana Castro Ruz, en su libro autobiográfico, confesó que ella fue reclutada por la CIA en México, por mediación de Virginia Leitao.

El 08.09.1961, a pesar de ser un prófugo de la justicia, Montaner pudo abandonar el territorio cubano con destino a Miami, bajo el salvoconducto otorgado por el gobierno revolucionario.

En octubre de 1962 se alistó en el ejército de Estados Unidos para invadir a Cuba, y a principios de 1963, se integró a un grupo operativo de la CIA en la academia del terror en Fort Benning, Georgia, donde recibe clases de propaganda, acciones encubiertas, comunicaciones, espionaje y operaciones clandestinas.

En ese grupo tuvo de condiscípulo a Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, de la organización terrorista, Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, considerada por el FBI como el grupo terrorista más peligroso de Miami.

También a Jorge Mas Canosa, Chairman de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, quien apoyó financieramente la defensa a Luis Posada, al ser detenido por un plan de asesinato a Fidel Castro, en Panamá.

En 1970 la CIA lo envía a España y abre la editorial Playor y la agencia de noticias Firmas Press, para publicar y brindar información tergiversada sobre Cuba.

En Europa sirvió de enlace de la CIA, y en agosto de 1973 ayudó al terrorista Juan Felipe de la Cruz a entrar a España e ingresar en Francia, para colocar una bomba en la embajada cubana en París. El plan se frustró al explotarle la bomba a De la Cruz, en el hotel donde se alojaba.

Montaner fue promotor de congresos de intelectuales contrarrevolucionarios celebrados en Europa y América Latina, en los años 80, con el fin de movilizar intelectuales contra Cuba.

Recientemente expresó que escribió el libro “El presidente, manual para electores y elegidos”, con la intensión de que los presidentes aprendan cómo gobernar mejor sus países; aunque respetando, los valores de la democracia y la libertad.

¿Con qué moral, un terrorista que colocó bombas para asesinar y herir a ciudadanos inocentes, puede dar lecciones de democracia a presidentes?

Así son los miembros de la mafia terrorista anticubana acogida por Estados Unidos.

Recordemos a José Martí cuando dijo:

“¡Póstrense de hinojos y tiemblen de remordimientos, los que un tremendo día ayudaron a matar!