Por Percy Alvarado Godoy . El servilismo lacayuno e inmoral del mercenario Jorge Luis García Pérez (Antúnez) se puso de manifiesto hoy cuando solicitó al presidente Trump que mantenga el criminal bloqueo contra Cuba, el cual ha causado permanentes y dañinas afectaciones a sus propios conciudadanos. En un remedo de documento en forma de carta se alinea a los postulados más infames dentro de la política anticubana convergiendo de esta forma con los elementos más reaccionarios de la mafia anticubana y el extremismo de los terroristas más connotados radicados en USA.
El desparpajo de justificar esta petición con el manipulado tema de los derechos humanos y la solicitud de liberación de aquellos provocadores que purgan sentencias por sus actividades subversivas, pone sobre el tapete que poco le interesan a este burdo personaje los derechos humanos a la vida de su propio pueblo.
“Antúnez”, devenido guatacón de turno de Trump, Marco Rubio y otros mafiosos anticubanos, ha colocado en un sucio inodoro cualquier asomo de pudor, dignidad y patriotismo que pudo haber tenido alguna vez.
El oportunista y nada valiente Jorge Luis García Pérez (Antúnez), hizo de guapetón en el Desayuno del Partido Ortodoxo, realizado en el restaurante Versailles, en Miami, para congraciarse con aquellos mafiosos y terroristas de línea dura con los que ha optado por juntarse.
Como este grupo de bandoleros viven de la presunción falsa de que los simpatizantes de la Revolución Cubana –e incluso aquellos que apoyan el actual proceso de acercamiento entre Cuba y EEUU-, están en la ciudad floridana “provocando” al “exilio”, Antúnez amenazó a quienes, según ellos, dañaron parcialmente en días pasados el Monumento a Nuestros Mártires de la Casa del Preso, en la Pequeña Habana (realmente ocasionado por un accidente de tráfico), diciendo “que no va a permitir más afrentas contra el sagrado exilio cubano de Miami”, enfatizando que estos supuestos actos están dirigidos a dividir el exilio por parte de supuestos procastristas que están radicados y camuflados en Miami. ¿Será tonto o su afán de protagonismo lo hizo hacer tal afirmación tan descabellada? Llegó al extremo de decir que quienes hicieron tal «afrenta», se las verán con él.
Antúnez quiso mostrarse atrevido, irreverente y baladrón ante el grupo de contrarrevolucionarios entre los que sobresalió Luis Posada Carriles, junto al corrupto y cuestionado líder de dicha organización, Luis Conte Agüero.
La fanfarronería de Antúnez fue aplaudida por los presentes, a pesar de que saben que la misma solo la emplea en Miami cuando, realmente, siempre se caga en Placetas. El absurdo de presumir que el destrozo parcial del citado monumento fue un acto de sabotaje, no se lo cree nadie, sobre todo cuando dichas especulaciones salen de las plumas de Aldo Rosado Tuero en su sitio Nuevo Acción en reportaje, donde dice: “Tengo la impresión de que esto es una advertencia tipo mafia”; asegurando: “Tengo testigos de que hace varios días -antes de que ocurrieran los hechos- he alertado sobre la posibilidad de que comencemos a recibir ataques y atentados -muchos de ellos disfrazados de ‘accidentes’-…”
Pero la cosa no quedó en simple guapería. Antúnez exigió que las autoridades detuvieran a los “sicarios castristas” que cometieron el supuesto desmán. De esta forma el llamado “diamante negro” por sus socios de Miami, vendió el supuesto de que los apegados al diálogo entre Cuba y EEUU son provocadores de Cuba y constituyen un peligro para el exilio. ¿Torpe y barata manipulación, no?
Este contrarrevolucionario, incapaz de cruzar sus lanzas con mujeres y jóvenes que le salen al paso frente a sus provocaciones en Cuba, se ha convertido –ávido de glorias y de dinero-, en el nuevo “superhéroe” de ese añejo, excluido y pasado de moda grupúsculo de contrarrevolucionarios y viejos terroristas.
Percy Francisco Alvarado Godoy
En el 2000 Magriñá participó en los planes de Luis Posada Carriles para hacer explotar con C-4 el Paraninfo universitario de Panamá, con el objetivo de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro y a los miles de estudiantes universitarios panameños allí congregados. Organizó una operación en el 2001 para devastar con C-4 el cabaret Tropicana de Cuba, que causaría la muerte de cientos de visitantes. Dirigió la infiltración en Cuba de 4 terroristas que realizarían acciones violentas contra instalaciones civiles y militares en el 2014.
Este terrorista ha financiado a las mercenarias autotituladas “Damas de blanco” y sostiene vínculos amistosos con su líder Berta Soler, a quien invitó a su casa de Miami el 23 de diciembre del 2014 para una cena familiar.