La CIA, la mafia de Miami y el terrorismo contra Cuba

Hoy más que nunca estoy convencido que todo lo sucedido en la vida tiene un por qué capaz de explicarlo o darle una respuesta, no importa si para ello es necesario el transcurrir del tiempo  o la sucesión de acontecimientos aparentemente distanciados entre sí a los que un día logra entrelazar.

Cuando amanecía aquel 23 de diciembre del 1963 en la dársena de la Siguanea, ubicada en la antigua Isla de Pinos, los moradores del lugar no imaginaban que en breves instantes aquel sería sacudido por dos explosiones, una de menor intensidad, a la que seguiría otra aún más poderosa. La criminal mano de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos había seleccionado cuidadosamente su objetivo: una unidad de la Marina de Guerra Revolucionaria de reciente creación.

Todo se desarrolló de manera bien pensada y sin que a los asesinos les preocupara el daño que provocarían. Un equipo de hombres rana de la CIA colocó, de manera subrepticia, dos mortíferas cargas submarinas debajo de la lancha torpedera LT-85, la que se encontraba fondeada al lado de otra de su tipo, la LT-94. La primera, como ya apunté, provocó una pequeña explosión y, cuando decenas de personas se acercaron al lugar de los hechos, sobrevino la segunda, la que provocaría realmente el mayor daño. Y así fue. La poderosa onda expansiva lanzó a cuerpos mutilados y amasijos de hierro hacia todas direcciones. Diecisiete fueron los heridos y perecieron cuatro personas: los marineros Jesús Mendoza Larosa, Fe de la Caridad Hernández Jubán y Andrés Gavilla Soto, así como el alférez de fragata   Leonardo Luberta Noy.

El criminal atentado llenaría de tristeza a los cubanos precisamente cuando hacían su cercano anuncio las festividades de fin de año. Fue, como justamente señaló Fidel en aquella ocasión, “un ataque criminal, un ataque cobarde… el regalo de la CIA al pueblo cubano”.

Poco después se sabrían los detalles de tan criminal acción. Los saboteadores habían zarpado desde el buque madre “Rex”, empleado por la CIA para perpetrar acciones terroristas contra el territorio cubano. Era, sin lugar a dudas, parte de la estrategia de terror implementada por la CIA para acabar con el proceso revolucionario cubano.

Se conocería, por ejemplo, que cada una de estas criminales acciones se planificaban y organizaban desde el mismo territorio norteamericano, particularmente desde la estación JM/WAVE, ubicada en Miami, y que era la encargada de dirigir las actividades de grupos terroristas contra la Isla. Desde este centro de terror ubicado en terrenos alquilados en las áreas de la Universidad de Miami y bajo la pantalla pertenecer a una firma nombrada Zenith Internacional, un alto oficial de la Agencia, Ted Shackley, dirigía a más de 300 oficiales y 4,000 terroristas de origen cubano, contando con un alto presupuesto superior  a los 50 millones de dólares anuales. Todos en Miami conocían, pues, que ese complejo de edificaciones ubicados en un área de 1,571 acres, fortificado y con acceso restringido, era sólo la cabeza de decenas de casas de seguridad dispersas por toda la ciudad, de campos de entrenamiento, marinas y aeródromos, desde los cuales se gestaban planes violentos y partían los que ejecutarían las actividades terroristas en territorio cubano.

Además de aeronaves y el más sofisticado armamento de la época, JM/WAVE contaba con una flota de naves encargadas de llevar a cabo agresiones contra objetivos situados en las costas cubanas, infiltrar terroristas y provocadores, así como ejecutar el abastecimiento a las bandas de alzados dispersas en distintos puntos del territorio cubano.

Esta flotilla a cargo de la CIA contaba con varios buques madres similares al “REX”, entre los que se encontraban el “Leda”, el “Villaro”, el “Explorer II”, el “Tejana III”, así como los cargueros “Joanne” y “Santa María”, todos dotados indistintamente con cañones de 40 y 20 milímetros, ametralladoras calibre 50 y otros medios. Disponía la CIA, igualmente, de varias naves como el “Dart”, el “Barb”, el USS “Oxford” y el USS “Piccono”, cuya misión era realizar misiones de espionaje electrónico, los dos primeros en las aguas del río Miami y los dos últimos desde aguas internacionales situadas cerca de las costas cubanas.

Estaba establecido que cada buque madre se acercaba cerca de las 50 millas de las costas cubanas y de él partían embarcaciones de menor calado y mayor rapidez, conocidas como V-20. Estas lanchas rápidas de cerca de 20 pies contaban con potentes motores Graymarine de 100 HP, capaces de alcanzar los 35 nudos de velocidad. Era común que, tanto el buque madre y las lanchas V-20, estuvieran disfrazadas como buques pesqueros.

 

Para acercarse a la costa, los agentes de la CIA encargados de realizar los ataques, sabotajes o infiltraciones, empleaban los RB-12, pequeños botes de goma dotados de motores eléctricos especiales y capaces de no emitir ruido alguno.

El atroz crimen de Siguanea fue ejecutado por agentes de la CIA conducidos hasta la Isla por el buque madre “Rex”, una antigua nave patrullera de la Marina yanqui, de cerca de 174 pies de eslora, de color azul oscuro, y dotado de motores diesel de 3 600 HP que le permitían alcanzar los 20  nudos de velocidad. Ese navío contaba con equipos electrónicos sofisticados y era capaz de transportar varias V-20.

Hoy todo indica, como ya señalé, que fue precisamente este navío quien condujo a los hombres rana de la CIA cerca de Isla de Pinos. Trasladados luego por una V-20 y por un B-12, los criminales se acercaron, amparados en la oscuridad, hasta la dársena de Siguanea y ejecutaron la repudiable acción. Toda esta operación fue dirigida nada menos que por Alfredo Domingo Otero, capitán del “Rex” y quien, 30 años después, precisamente en otro diciembre, se vería vinculado con otros criminales planes contra Cuba.

Alfredo Domingo Otero, reconocido terrorista de origen cubano y ex oficial de la CIA, fungía en 1993, exactamente tres décadas después, como Jefe de Operaciones del Frente Nacional Cubano, el ala secreta y paramilitar de la Fundación Nacional Cubano Americana. Durante los años que trabajé con él como supuesto terrorista, pude comprobar la esencia criminal de estos enemigos de la Revolución. Tal vez rememorando el logro alcanzado en Siguanea aquel 23 de diciembre de 1963, Otero me encargó la tarea de introducir varios medios explosivos e incendiarios, propaganda y armas, para ejecutar acciones terroristas en esa misma fecha, pero treinta años después. Mi misión, y la de la célula que supuestamente yo dirigía, sería la de atentar contra cuatro instalaciones turísticas de Varadero y Ciudad de la Habana, así como contra ocho teatros y cines de la Capital. Si el crimen perpetrado en aquella unidad de la Marina de Guerra fue atroz y repugnante, la nueva acción criminal dañaría aún más a los cubanos. Por suerte, en este nuevo diciembre no hubo luto en los hogares humildes de Cuba. Allí estaba yo, el agente Fraile, junto a mis compañeros de lucha, para impedir tales hechos, cumpliendo la misma honrosa misión de proteger a Cuba de sus enemigos, tal como lo hicieron René, Gerardo, Tony, Fernando y Ramón, los Cinco Héroes cubanos prisioneros injustamente en cárceles norteamericanas.

Años después, en 1997, Otero se vería involucrado en el plan de atentado a Fidel Castro durante la celebración de la VII Cumbre Iberoamericana de Isla Margarita. Tampoco me sorprendió comprobar que un tripulante del buque madre “Explorer”, operado por la CIA en aquellos tiempos, Francisco Secundino Córdova Corona, fuera uno de los potenciales ejecutores de esta planificada acción contra el Comandante en Jefe durante esta Cumbre de Jefes de Estado de Iberoamérica, al igual que Ángel Moisés Hernández Rojo, antiguo capitán de otro buque madre de la CIA. Todos ellos, mercenarios al servicio de la Agencia, continuaron, como se evidencia, sus acciones terroristas contra Cuba.

Es por ello que pude explicarme el por qué de esta coincidencia.

La CIA preparó a estos hombres y alentó su odio desmesurado hacia el proceso revolucionario cubano. Los entrenó para matar y luego, al pasar el tiempo, mantuvieron su obcecado accionar cuando sus amos trataron, en apariencia, de distanciarse de sus actos. Esas es la primera verdad.

No cabe duda, por supuesto, que tales individuos como Alfredo Otero, Secundino Córdoba, Ángel Moisés Hernández y muchos otros que se pasean libremente por las calles de Miami, conocidos terroristas y enemigos ideológicos de la Revolución, tratan de mantener,  afanosamente,  una larga y peligrosa  beligerancia contra Cuba, expresada en el más abominable terrorismo. Todos ellos, aupados dentro de la FNCA, contaron con la complicidad de sus antiguos amos y aún cuentan con ella. Esa es otra verdad.

Nadie en Estados Unidos les ha reclamado una explicación legal por tanto crimen cometido. Por el contrario, se persigue y aprisiona injustamente a los hombres que tratan de evitar tales barbaries. También esta es otra verdad.

Tratarán de repetir actos como el de Siguanea, cuya consecuencia será la de enlutar a los hogares cubanos y de privar de la vida a valiosos jóvenes en la flor de la existencia. Para ellos, a qué negarlo, siempre habrá un diciembre que tratarán de repetir, cargado de muerte y amenazas. Por nuestra parte, nos mantendremos defendiéndonos.

Pero la verdad suprema en todo esto es que, luego de cuarenta años de cometido tan horrendo crimen, el dedo acusador de los cuatro mártires de Siguanea, continuará señalando hacia el Norte, al lugar de donde vinieron sus asesinos, reclamando la justicia por la que han esperado durante tanto tiempo.

Como puede apreciar, amigo lector, todo tiene en la vida una explicación, aún cuando suceda en diciembre.

Percy Francisco Alvarado Godoy

EE.UU. arrecia el Bloqueo y la Subversión contra Cuba

Por Arthur González.

Esos que le piden cambios a Cuba callan cuando Estados Unidos mantiene inamovible su política hostil contra la Revolución, con la finalidad de destruirla, algo que en 59 años no ha sucedido.

Además del incremento de las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, en cuanto a la guerra económica, comercial y financiera, las acciones para subvertir el orden interno no cesan, y prueba de ello son las becas que diseñan para trabajar ideológicamente a la juventud cubana.

Esos programas de becas se iniciaron en el año 2009, cuando la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, lanzó una convocatoria para que jóvenes entre 18 y 25 años estudiaran liderazgo en su país durante cinco semanas.

En abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió otra convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas, siempre insistiendo en jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

Sin desistir en su empeño, la organización Líderes Sociales, diseñó otro curso del 11.01.2017 al 09.03.2017, en el que ofertaban diez becas con el propósito de “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Cual perro huevero que vuelve siempre por el mismo camino a pesar de tantos fracasos, el pasado 22.11.2017 la lanzó otro programa de becas en Estados Unidos, para ciudadanos cubanos.

Este curso busca preparar a los trabajadores como independientes, con el fin de separarlos del Estado cubano, algo que siempre estuvo en el diseño de la política aprobada por el ex presidente Barack Obama, cuando afirmó sin ambages:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

El más reciente curso de becas se iniciará en la primavera del 2018 durante tres meses, y de acuerdo con la propaganda del mismo:

El programa ofrece a los estudiantes y profesionales provenientes de Cuba la oportunidad de realizar estudios de grado en los EE.UU., recibir capacitación intensiva en el idioma inglés, realizar una pasantía profesional en el sector, sin fines de lucro estadounidense, y una variedad de oportunidades de desarrollo profesional. El programa permitirá el crecimiento profesional de líderes emergentes del sector, sin fines de lucro y, por lo tanto, contribuirá al desarrollo y la diversificación del capital humano en Cuba.

Dichos estudios cuentan con financiamiento para costear las universidades donde se impartirán, así como el pago del pasaje de ida y vuelta, incluido el apoyo para obtener un visado categoría J-1, aunque no se aclara si los aspirantes tendrán que viajar a un tercer país para solicitar la visa, o si excepcionalmente el Cónsul en La Habana será el encargado del proceso de entrevistas y finalmente otorgarlas.

A los que sean aceptados se les facilitará dinero para el pago de su matrícula en la universidad, un seguro contra accidentes y enfermedades, una mensualidad para cubrir los gastos de vivienda y manutención, más una pequeña suma para adquirir libros.

Como novedad se destaca que solo podrán aspirar aquellos cubanos graduados universitarios, comprometerse a regresar a Cuba una vez finalizado el programa, y tener un buen dominio oral y escrito del idioma inglés al momento de presentar su solicitud.

La fecha límite para aspirar a dicho curso es el 5 de diciembre del presente año 2017.

Estados Unidos a través de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, insiste en trabajar ideológicamente a los jóvenes menores de 35, con la vieja ilusión de que sean estos los que derrumben el sistema socialista desde adentro, tal como lograron en el antiguo campo socialista europeo.

Este es el programa que priorizó Obama y evidentemente se mantiene como fórmula para la “Transición pacífica a la democracia”, establecido en el 2004 bajo la presidencia del presidente republicano George W. Bush y que transcurrido 13 años no ha tenido un solo resultado.

La política de Estados Unidos contra la Agencia Central de Inteligencia, CIA, no es privativa de ninguno de sus dos partidos, es simplemente la doctrina yanqui contra el socialismo, pues no soportan que Cuba continúe incólume por ese camino, a pesar de invasiones, planes de terrorismo de Estado, incluida la guerra biológica y la criminal guerra económica que pretende matar por hambre a todo un pueblo, con el trasnochado sueño de provocar una sublevación interna ante las penurias causas por el Bloqueo.

Ante estos planes imperiales hay que tener presente lo que expresó José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”

La CIA abre sus puertas a terroristas anticubanos

Por Percy Alvarado Godoy

 

No sé hasta qué punto fue cosa de mera cortesía, pero lo cierto es que la sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) abrió el 19 de mayo sus puertas a un grupo reducido de viejos contrarrevolucionarios de la bochornosa Brigada 2506 –derrotada en menos de 72 horas en Playa Girón– y a otros funcionarios de Miami Dade. El encuentro fue pactado por el senador Marco Rubio, allí presente, con el propio Donald Trump, quien instruyó de esta visita al director de la misma, Mike Pompeo, quien se encargó de halagar a los visitantes.

Aunque todo pareció una jugada mediática de Trump para lisonjear a la extrema derecha anticubana que le ha brindado total apoyo, la presencia de los viejos fracasados de Bahía de Cochinos, entre los que se encontraban José Cancio y Félix Rodríguez Mendigutía, despierta el claro mensaje del compromiso de la Agencia con la añeja pretensión de derrocar a la Revolución Cubana.

Otro mensaje indica que esta visita fue un acuerdo de Trump con Pompeo para disminuir el impacto mediático de los desacuerdos entre Trump y la CIA, sobre todo cuando el diario The New York Times acaba de destapar la noticia de que Pompeo se mantuvo pasando información confidencial a Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, a pesar de que el mismo estaba sujeto a investigación por supuestos vínculos con el embajador ruso en Washington.

Fue simplemente una jugada de concesiones entre partes que sirvió para afianzar a Marco Rubio en el panorama político USA, aparentar una distensión dudosa entre Trump y la CIA y, de paso, esperanzar a los viejos enemigos de Cuba.

Persiste Estados Unidos en formar opositores a la Revolución

Por Arthur González
Haciéndose los sordos ante las denuncias de Cuba y como si fueran los emperadores del mundo, los Estados Unidos persisten en impartir clases de liderazgo a jóvenes cubanos residentes en la Isla, con el propósito de desmontar el socialismo desde adentro.
Para lograrlo lanzaron una nueva convocatoria para diez becas mediante la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido es “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.
¿Cómo reaccionarían las autoridades estadounidenses si Cuba decidiera organizar becas para que jóvenes de ese país cursaran estudios para lograr democratizar esa sociedad de tanta desigualdad, organizarlos con el fin de luchar contra la discriminación racial y de género que existe en Estados Unidos?
Seguramente que las amenazas de recrudecer las sanciones estarían entre las medidas a tomar, e incluso hasta podría ventilarse en el Consejo de Seguridad como un caso de exportación de la Revolución.
Según sitios de noticias anticubanos, los requisitos para optar por una de las diez becas son: ante todo ser ciudadano cubano residente en Cuba, tener entre 20 y 35 años de edad y experiencia de trabajo en una organización de la sociedad civil, entiéndase de la contrarrevolución, o en iniciativas que buscan mejorar las comunidades.
La convocatoria se lanzó el 11 de enero y el cierre de las solicitudes es el 9 de marzo de 2017.
Los especialistas en temas subversivos de golpes suaves, siguiendo las teorías del experto Gene Sharp, ponen todo su empeño para aprovechar el cambio generacional en Cuba, con la ilusión de trasladar sus experiencias en el antiguo campo socialista europeo para desmontar el socialismo cubano.
Para eso no toman en cuenta que antes de existir socialismo en la Isla, existió un sistema capitalista que no ofreció al pueblo oportunidades, y que solo con la Revolución se erradicó el analfabetismo, las desigualdades, el desempleo y el llamado tiempo muerto en los campos.
Ahora todos tienen las mismas oportunidades de estudiar gratuitamente hasta la Universidad; tener un sistema de salud como no tienen los propios Estados Unidos, donde la mortalidad infantil pasó del 60 por mil nacidos en 1958 a un 4,3 en 2016; un acceso total a la cultura; a la seguridad social y ser tratados como seres humanos, algo por lo que cubanas y cubanos lucharon para alcanzarlo.
Estados Unidos mantiene intacta su guerra económica contra Cuba para lograr la insatisfacción de las necesidades del pueblo, y mediante sus campañas de guerra psicológica, hacerle creer que el socialismo es incapaz de satisfacerlas, algo reconocido por la CIA en un informe desclasificado en 1998 que se encuentra en la biblioteca JFK, caja # NLK 47-104.
En dicho documento la CIA afirma:
[…] Las medidas de aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre, y la construcción de un sistema de defensa contra la subversión Castro-Comunista, han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica […]
Esos planes subversivos no se los exponen a los jóvenes cubanos para que conozcan la crueldad con la que han sido tratados sus abuelos y padres desde hace casi 60 años, a lo que se suman las plagas y enfermedades que introdujeron en la Isla para matar de hambre y enfermedades al pueblo.
Al parecer 58 años de fracasos no son suficientes para seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en viajes y cursos que al final tampoco tendrán los resultados esperados.
Sabio fue José Martí cuando sentenció:
“Los necios desdeñan la riqueza pública”.

Guillermo Fariñas acusa a Rosa María Payá #Cuba

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Publicado el mayo 16, 2016 por micubaporsiempre
guillermo fariñasPor Arthur González.
Que la “disidencia” cubana no tiene unidad es algo sabido e incluso informado al Departamento de Estado y a la CIA por los diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, en sus cables confidenciales conocidos gracias al sitio WikiLeaks; pero en días pasados la situación ha ido un poco más lejos.
De acuerdo con noticias publicadas en Internet, el pasado 25 de abril de 2016 en la ciudad de Santa Clara, durante una reunión del llamado Foro Anti totalitario Unido (FANTU), que nadie conoce en Cuba, Guillermo – “El Coco”- Fariñas Hernández, Premio Sajarov 2010, y cabecilla de ese engendro financiado desde Miami, afirmó ante una docena de sus asalariados que: “las 10 mil firmas recogidas por Rosa María Payá Acevedo y entregadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba para solicitar un cambio a la constitución, son falsas”.
Rosa María es hija de Oswaldo Payá Sardiñas, muerto en un accidente de tránsito en una carretera del oriente cubano, cuando el español del Partido Popular, Ángel Carromero, conducía a exceso de velocidad mientras repartían por todo el país miles de euros para mantener a la llamada “disidencia”.
El fallecimiento de Payá Sardiñas, fue aprovechado de inmediato por su viuda e hija para sacarle partido, vendiéndose ante los diplomáticos de la misión de Estados Unidos en La Habana como “víctimas” del régimen.
A cambio de iniciar una fuerte campaña mediática contra el Gobierno, el Departamento les concedió aceleradamente un visado de “refugiadas políticas” para ellas y los dos hijos hombres del difunto.
A su llegada Miami, el senador Marco Rubio apadrinó a la joven para hacer campañas contra Cuba y de inmediato fue enviada, con los gastos pagados, a Europa y América Latina para difamar a su país y recaudar cientos de dólares y, tristemente, vivir de la muerte de su padre.
En prueba fehaciente de la falsedad de su persecución política, Rosa María regresa a Cuba cada cierto tiempo, para no perder sus propiedades en La Habana, sin confrontar el más mínimo contratiempo con las autoridades, a pesar de realizar acciones provocativas, entre ellas la entrega de las supuestas 10 mil firmas para que se ejecute un referéndum contra el Estado revolucionario.
Según El Coco Fariñas, viejo “opositor” y amigo íntimo del asesino terrorista Luis Posada Carriles, autor de la voladura del avión civil cubano donde murieron 73 personas, “resulta imposible que ella haya recaudado esa cantidad de firmas sin contar con apoyo de la oposición, al menos sin el apoyo del FANTU”.
Agregó Fariñas, que por tal motivo las firmas son falsas o forman parte de las que fueron recopiladas por su padre hace casi 20 años, cuando estaba en su apogeo el diseño del Proyecto Varela, creado por especialistas en subversión del gobierno de Estados Unidos y que resultó un rotundo fracaso por la ausencia de apoyo popular y de los mismos grupos contrarrevolucionarios.
Rosa María durante la vida de su padre, no formaba parte de ninguna agrupación “opositora”, estudió sin dificultades en la Universidad de La Habana y solo después de su muerte se dio a la tarea de buscar como empleo jugoso dedicarse a ser “disidente” en los EE.UU.
Con el asesoramiento yanqui, creó un grupito que denomina “Cuba Decide”, el cual no es bien visto por la contrarrevolución interna de la isla, como tampoco lo fue el Proyecto Varela, al olfatear que solo busca dinero y hacerse de un nombre desde una cómoda posición en el exterior.
En La Habana, Rosa María solo tiene el apoyo de una amiga, nombrada María de Lourdes Mariño Fernández, vinculada al Centro Loyola, ubicado en los locales de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, quien fungiendo como gestora interna en la isla de “Cuba Decide”, organizó el pasado mes de noviembre un evento para debatir la situación cubana sobre el tema de los nuevos trabajadores no estatales.
rosa maria aznar
Mientras Fariñas acusa a Rosa María, ella logró el apoyo de la mafia terrorista anticubana y hace unos días ofreció una cena en la llamada Torre de la Libertad, para recaudar más dinero a costa de promesas para lograr un cambio en Cuba, viejo pretexto empleado desde 1959 para enriquecerse, como lo hicieron los que allí viven de ese cuento.
Ante situaciones como estas, recordamos a José Martí cuando dijo:
“Los débiles tienen una gran fuerza: solo la compasión que inspiran”.
Tomado de: https://heraldocubano.wordpress.com/2016/05/14/guillermo-farinas-acusa-a-rosa-maria-paya/

¿Qué hace la CIA con sus mercenarios cubanos?

Autor: PERCY ALVARADO
A partir de enero, cuando se instrumentaron las modificaciones de la Reforma Migratoria cubana, se inició un desenfrenado turismo político por parte de numerosos contrarrevolucionarios cubanos quienes, sospechosamente, recibieron sus visas por parte de varias naciones, con gran diligencia e inmediatez.

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