Conferencia de Obispos Católicos de Cuba apoya campañas contra Nicaragua.

Por Arthur González.

Sumándose a las campañas mediáticas contra el gobierno sandinista de Nicaragua, generadas por los ideólogos de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo Auxiliar de La Habana y Secretario General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, COCC, envió una carta al Cardenal Leopoldo Brenes, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, donde toma partido en contra las autoridades de ese país centroamericano.

En su misiva Monseñor Juan de Dios Hernández, afirma que “hemos visto con profunda tristeza y horror, las imágenes de la barbarie ocurrida el pasado domingo en la Basílica de San Sebastián en Diriamba. Estos hechos de violencia y profanación, de crímenes y abusos de poder, resultan verdaderamente denigrantes y, por ello, experimentamos el lógico sentido de fraternidad pastoral ante el momento que afrontan”.

Sin embargo, no menciona que la violencia y los crímenes son generados por los llamados opositores al gobierno, entrenados y financiados desde la embajada yanqui en Managua, mediante programas de la NED y la USAID, para intentar derrocar al gobierno sandinista, de acuerdo con programas publicados por esas agencias norteamericanas en sus sitios oficiales en Internet.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba no se pronuncia respecto a los asesinatos de jóvenes y policías a manos de los que se dicen “opositores”, quienes queman instituciones oficiales, cierran calles y avenidas para impedir el paso de ambulancias con heridos, lo que ha provocado decenas de muertos.

Tampoco condenan la quema y destrucción de autos, comercios e incluso de instalaciones gubernamentales y ornamentos en las avenidas, una de las cuales mató a un periodista.

Mucha es la hipocresía solidaria, pues Jesús no apoya el crimen, los asesinatos ni la violencia entre hermanos, estimulada con dinero de Estados Unidos con el único interés de destruir el sistema revolucionario sandinista, al igual que ejecutan contra Venezuela e hicieron contra la Revolución cubana en los años 60, donde la iglesia católica de Cuba también se puso de parte de los terroristas y agentes de la CIA.

No es casual que ahora la COCC ofrezca su apoyo “solidario” a quienes no impiden la violencia en Nicaragua y se parcialicen con los “opositores”. El pueblo cubano no olvida que en templos católicos se guardaron armas enviadas desde Estados Unidos y se resguardó a asesinos, como el secuestrador de un avión de Cubana de Aviación después de asesinar al piloto, solicitando para él, asilo canónico.

¿Por qué no se solidarizaron con Nicaragua cuando el dictador Anastasio Somoza exterminaba a diestra y siniestra en ese país centroamericano, o cuando Estados Unidos armaba a la contrarrevolución para matar a campesinos que simpatizaban con la Revolución Sandinista, durante la llamada Irán-contra?

La historia es una sola y no se borra tan fácilmente, la Operación Peter Pan, generada por la CIA, contó con el apoyo de la iglesia católica cubana, acción criminal que separó a padres e hijos por años, al seguir las campañas generadas por la CIA de que el gobierno revolucionario cubano les quitaría la patria potestad a los padres.

Por esa mentira, cientos de padres enviaron a sus hijos menores sin acompañantes para Miami, en total 14 mil 048 niños que fueron distribuidos por todo el país en centros religiosos, casas de familias y orfanatos, donde muchos sufrieron maltratos psíquicos y físicos, incluida la violación.

En vez de hacer el papel del buen samaritano, la COCC debió condenar desde un inicio la violencia generada en Nicaragua y ponerse al lado del pueblo, ese que el pasado mes de noviembre acudió democráticamente a las urnas para elegir al presidente Daniel Ortega, con un margen mayoritario.

El dolor de los nicaragüenses lo provocan las acciones violentas llevadas a cabo por los que dicen amar la libertad y la democracia y no por las autoridades que nunca iniciaron tales acciones.

Para hablar de “anhelos de verdad, justicia y apego a la legalidad constitucional, que conduzcan a alcanzar una paz estable y verdadera”, lo primero que debe hacer la COCC, es exhortar a los opositores financiados por los yanquis, a que cesen sus actos vandálicos y dejen de quemar, destruir y asesinar a sus hermanos, por el solo hecho de apoyar el sandinismo, ese movimiento que acabó con los crímenes y desmanes del gobierno de Somoza, el que siempre contó con el apoyo de Washington a pesar de ser un dictador.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

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Un comentario

  1. Elizabeth Alvarez Cambas

    Con todo mi respeto hacia usted Arthur González, le hablo en nombre de los cubanos y cubanas que profesamos la de católica y que somos la verdadera Iglesia católica en Cuba. Ni los incidentes del ayer, ni los de hoy, expresados en boca de algunos funcionarios del clero católico son el reflejo de la Iglesia en Cuba. En momentos en que nuestro país elabora una nueva Constitución, que preconiza el respeto de los seres humanos sin distinción de raza, credo, orientación sexual y tendencia política, se hace necesario saber es la unidad de cubanos y cubanas lo que debe primar. Nuestra prensa siempre ha sido respetuosa, objetiva e imparcial, por lo que no debiéramos entrar en el juego de hacer divisiones sólo porque algunas personas, que ostentan altos cargos en determinada organización de arrojen el derecho de hacer declaraciones en nombre de una congregación. Soy católica y militante del PCC desde hace 14 años, como lo fui antes de la UJC desde los 14, y bajo las enseñanzas de Jesús (El primer comunista de la humanidad al decir de nuestro querido Fidel) aprendí que es la dignidad y fuerza en sus ideales, para nosotros nuestra fe, que el hombre logra darle sentido a su vida. Por eso hacer generalizaciones no nos conduce por buen camino, eso es lo que quieren nuestros enemigos. Nuestro Santo padre el Papa Francisco ha dado muestras de lo revolucionaria que está siendo nuestra Iglesia en estos tiempos, su valentía de venir a Cuba y reunirse con los más altos funcionarios políticos de nuestra nación para transmitir un mensaje de paz, cordialidad y proyecto colectivo para creyentes y no creyentes en la Cuba de hoy, su incitación a los jóvenes a la participación social desde la responsabilidad que el Evangelio nos impone y tantas otras nuestras son un mensaje alto y claro de lo el más alto funcionario católico pueda trasmitir. No podemos creer que porque un funcionario público o directivo de empresa se involucre en un acto de corrupción todos los demás lo son, y mucho menos que la población o los trabajadores de esa entidad también lo son. En cualquier familia siempre tenemos “papás podridas” pero eso no significa que lo sea toda la familia. La Iglesia católica en Cuba somos todas las personas que profesamos la fe, no quiénes hablan en nombre de ellas. Muchas gracias por su paciencia.

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