Rosa María Payá preocupada por las elecciones en Cuba

Por Arthur González

Rosa María Payá Acevedo, la misma que se presta para hacer dinero a costa de la muerte de su padre por órdenes de Washington, ahora dice estar “preocupada” por el proceso electoral en Cuba y su futuro político, fue recibida el 15.12.2017 por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien carece de moral para hablar respecto a la Revolución cubana.

Según la “perseguida política”, al frente de la minúscula agrupación bautizada como Cuba Decide, creada con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “reciente proceso electoral en la isla fue un fraude perpetrado por el régimen”.

Sangrando por la victoria del pueblo cubano que no se deja engañar por campañas calumniosas financiadas por la CIA, Rosa María volvió a demostrar que en Cuba no tiene respaldo, incluso ni de los viejos asalariados de los yanquis, que saben que ella solo busca reconocimiento y dinero para poder sobrevivir en Miami, a donde llegó con una visa de refugiada política, a pesar de mantener su residencia en la Habana.

Lo caricaturesco del asunto es que fue acogida por Almagro, mientras en Honduras el fraude electoral ha sido el suceso que demuestra la desvergüenza del sistema capitalista, apoyado por Estados Unidos.

Robo de boletas, actas duplicadas, cambio de los resultados de las urnas y otras acciones más, pusieron en evidencia como los yanquis hace cualquier tipo de acto para evitar la voluntad popular, siempre que esta se encamine contra los intereses de mantener a hombre de derecha en el poder, que siga al pie de la letra los dictados de la Casa Blanca.

Silencio total hace Rosa María sobre la violenta represión que sufre el pueblo hondureño, solo por reclamar que se respeten los verdaderos resultados de las elecciones, donde las victimas mortales a manos de la policía ya suman más de una decena y cientos son los heridos, detenidos y desaparecidos.

En Cuba, cuando alguno de los asalariados de Estados Unidos es detenido por actos contra el orden público y se trasladan a una estación de la Policía, las campañas de las agencias de prensa extranjera contra la Revolución no se hacen esperar, aunque ninguno es torturado, desaparecido y menos asesinado.

Sin embargo, ante los terribles sucesos que vive hoy Honduras, el silencio es general, en complicidad con esos que se declaran campeones de los derechos humanos.

Si lo sucedió en Honduras hubiese ocurrido en Cuba o Venezuela, las tropas del Comando Sur estuvieran acuarteladas para invadirlas, el Consejo de Seguridad de la ONU convocado para sancionarlas fuertemente y la OEA condenaría la acción; pero como el fraude electoral hondureño fue financiado desde la embajada yanqui en Tegucigalpa, nadie dice ni media palabra, no se trasmiten imágenes de los policías golpeando salvajemente al pueblo, ni a los carros blindados lanzando potentes chorros de aguas contra los manifestantes.

Si algo saben los cubanos es que no se puede regresar al pasado, aquel donde los procesos electorales eran puros carnavales, en que los candidatos a concejales, alcaldes y gobernadores se robaban las urnas y engañaban al pueblo con promesas que jamás cumplían.

A esa “democracia” que no le interesó eliminar el analfabetismo, la discriminación racial, de género y de nivel social, que solo servía a los grandes intereses económicos de Estados Unidos, los cubanos no regresarán nunca, porque saben perfectamente lo que volverían a padecer.

Ante las grandes violaciones de los derechos humanos contra el pueblo de Honduras, Rosa María hace total silencio, pues a ella solo le interesa ganar dinero atacando a Cuba y el verdadero fraude electoral hondureño no está en el guion que le entregan en Miami; así de sencillo.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlos”

Derecha terrorista de Miami sufraga provocaciones en La Habana

Por Arthur González

A los terroristas anticubanos de Miami no les bastan 58 años de fracasos en sus acciones contra Cuba y, como hay mucho dinero que ganar, continúan con sus provocaciones contra la Revolución, con cierto respaldo mediático de algunos libelos que se prestan para hacerles el juego y cobrar algunos dólares, en una de las ciudades más endeudadas de los Estados Unidos.

Es así como el pasado 20.12.2017, Rosa María Payá Acevedo, quien dice ser una “perseguida política”, pero con residencia en Cuba, relató ante algunos periodistas de Miami, una supuesta historia de detecciones en la isla, en nada comparables con los actuales sucesos acontecidos en Argentina y Honduras, de los cuales ella ni menciona.

El manipulado hecho resultó ser una burda provocación efectuada en la Habana, y sufragada desde el exterior, por la cual Rosa María Payá denunció la detención de ciertos artistas, en la que una vez más estuvo presente la artista plástica de origen cubano, Tania Brugueras, residente en New York, quien viaja a menudo a Cuba para organizar acciones similares en la vía pública, a fin de provocar a las autoridades y justificar el dinero que recibe por ejecutarlas.

Otros llamados artistas son atraídos por ella para tales actos, con la intensión de que Rosa María Payá pueda evidenciar que emplea bien el dinero que recibe de la mafia anticubana, entre ellos el Senador Marco Rubio, quien la aúpa y le ofrece un fuerte respaldo para su malogrado proyecto Cuba Decide.

La provocación ideada consistía en llevar a cabo una inventada obra de teatro “independiente” del gobierno, pero dependiente de los dictados de Miami, en la que Iris Ruiz, protagonizaría un monólogo, titulado “Psicosis”.

Por supuesto que todos sabían de antemano el resultado, pues los cubanos no se dejan provocar, ni aceptan los desordenes públicos.

Tanto la Brugueras como Iris Ruiz y otros cuatro asalariados, fueron conducidos a la estación de la policía, donde después de levantadas las actas fueron liberados sin golpes, lesiones por gases lacrimógenos o por potentes chorros de agua, como sí sucede en Estados Unidos, España, Francia, Argentina y Honduras, cuando los trabajadores salen masivamente a las calles a protestar por la pérdida de sus puestos de trabajo, el alza de los impuestos y otros reclamos populares.

El inventado proyecto Cuba Decide, no tuvo el menor impacto en Cuba durante las recientes elecciones, ni fue apoyado por el pueblo. Siguió el mismo destino que miles de otros que a lo largo de 58 ha fabricado la CIA, en su obstinado esfuerzo por destruir el socialismo cubano.

Ante el vil asesinato de Berta Cáceres, líder indígena Lenca en Honduras, defensora de los derechos humanos desde hace 20 años, galardonada en abril del 2015 con el Premio Medioambiental Goldman, y del secuestro y asesinato del joven Santiago Maldonado, de la comunidad mapuche argentina, desaparecido durante 78 días después de ser detenido por efectivos policiales, ni Rosa María, ni Tania Brugueras, y menos aún la mafia terrorista de Miami, alzaron sus voces para condenar esos hechos.

Ellas deben convencerse de que en Cuba tales provocaciones contrarrevolucionarias no avanzan, porque el pueblo las rechaza al conocer muy bien quienes son sus patrocinadores y los fines que persiguen.

Que nadie en Miami se equivoque con los cubanos, porque como afirmó José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.