Proyecto de resolución H.Res.664 y una visión manipulada de la justicia

Nueve congresistas norteamericanos, entre ellos los representantes de la extrema derecha anticubana en el Congreso USA –los republicanos por La Florida, Ileana Ros-Lehtinen, Carlos Curbelo y Mario Diaz-Balart; el demócrata por Nueva Jersey, Albio Sires; así como el republicano por Nueva Jersey, Leonard Lance; los republicano Frank LoBiondo y Ron DeSantis, el demócrata Bill Pascrell y por la Florida, Ron DeSantis–; promovieron dentro de la Cámara de Representantes un proyecto de resolución denominado H.Res.664, mediante el cual pretenden procurar la extradición desde Cuba hacia Estados Unidos de un grupo de ciudadanos norteamericanos cercano a las 70 personas, entre los que sobresalen los casos de Joanne Chesimard, William Morales y Charles Hill, entre otros. Como pretexto han invocado un obsoleto Tratado de Extradición firmado en 1904 entre los gobiernos de Tomas Estrada Palma y Theodore Roosevelt, y ratificado en 1905.
De forma manipulada el documento pretende inculpar a Cuba de que dichos fugitivos son amparados por la Isla a fin de evitar que sean enjuiciados o recluidos por delitos que cometieron en los Estados Unidos. Asimismo, tratan de emplear a la comunidad internacional como elemento de presión sobre la parte cubana, a la par que exigen al Secretario de Estado y al Fiscal General de EE.UU. para que adopten medidas en este sentido. El paso inmediato ha sido remitir este proyecto de resolución al Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja.
Lo absurdo del caso es que varios de los promotores han convivido y apoyado reiteradamente a numerosos terroristas y prófugos de la justicia cubana, que se encuentran viviendo con total impunidad en los propios Estados Unidos. De la misma manera, la parte norteamericana ha desoído sistemáticamente durante décadas las solicitudes cubanas de deportación de terroristas, asesinos y otros criminales, incluidas las peticiones de nuestra parte en los diálogos entre ambas naciones sobre la aplicación de la ley, iniciados a fines del 2015.
Desde 1959 hasta la fecha Cuba ha solicitado a EEUU a muchos prófugos de la justicia sin éxito alguno, entre los que se destacan casos de asesinos y terroristas como Luis Posada Carriles. Larga es la lista de esos connotados asesinos a los que EEUU ha bendecido impunemente como “refugiados políticos”. ¿Por qué, entonces, inculpar a Cuba de otorgar asilo a quienes considera merecedores del mismo? ¿Es que este acto de soberanía es solo válido para el prepotente Norte?
Los crímenes cometidos contra el pueblo cubano deben ser tenidos en cuenta por estos supuestos promotores de castigo a delincuentes y proceder con el mismo énfasis, si se quiere lograr verdadera justicia y con respeto al uso de la extradición como instrumento del Derecho Internacional.
Muchos han sido los terroristas reclamados por la justicia cubana y que aún gozan de impunidad por sus horrendos crímenes. No me refiero a los más famosos, pero aún recuerdo los casos a Guillermo Casasús Toledo, Miguel Hernández y Jesús Areces Bolívar –todos implicados en el ataque contra el hotel Meliá Varadero el 7 de octubre de 1992; a los terroristas que junto al citado Casasús, como Rigoberto Acosta Díaz, José Méndez Mirabal y Rafael Carrera Manso, atacaron el 2 de abril de 1993 al buque tanque “MYKONOS”, de bandera maltesa y tripulación cubano-chipriota frente costas cubanas. Otro criminal, Leonel Macías González, asesino del Teniente de Navío Roberto Aguilar Reyes, el 8 de agosto de 1994, aún goza de protección norteamericana.
Cuba también entregó al FBI las Fichas de los principales terroristas y documentos entregados al Buró Federal de investigaciones de los Estados Unidos de América en 1998. Hasta el momento no hubo acción alguna contra los mismos.
En resumen, este nuevo proyecto es solo una cuestión de conveniencia para la extrema derecha anticubana.

Fuente  Las  Razones de Cuba

Antonella S. Marty y una nueva provocación anticubana al desnudo

 

Antonella S. Marty, una provocadora reiterativa en los medios de la guerra mediática anticubana tales como PanamPost y otros, acaba de realizar una visita a Cuba, violando su visa de turista para realizar actividades subversivas y cumpliendo la encomienda de entrevistarse con miembros del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco. A su regreso a la Argentina realizó hoy tendenciosas declaraciones contra nuestra gobernabilidad y nuestro estado socialista, lo que no resulta nada extraño para una  defensora a ultranza de la propiedad privada y enconada detractora del socialismo, Marty escribió anteriormente en uno de sus artículos difamatorios“El grave atentado socialista contra el mercado y la propiedad privada es uno de los principales puntos a tener presente cuando debemos evaluar el debilitamiento de la sociedad libre y abierta.”

Marty cuenta con un largo historial de ataques contra naciones progresistas en América Latina, tales como Cuba y Venezuela, y ha devenido como una de las nuevas figuras de las instituciones y ONG´s que sirven de tapadera a la labor subversiva de la CIA contra la izquierda latinoamericana.

El ambiente anticubano de larga data en cuyos espacios se está moviendo la Marty es parte de la guerra ideológica contra Cuba, Venezuela y todos los movimientos y figuras progresistas en América Latina. Esta provocadora no ha tenido reparo en atacar en los medios que se han puesto a su servicio a figuras como el Che, Fidel, Allende y otros, usando una venenosa distorsión de su rol histórico y difamando descaradamente sobre los mismos.

No existe la menor de las dudas de que Antonella S. Marty es un producto formado por los más turbios intereses de la actual derecha latinoamericana y de sus principales patrocinadores originarios como la Atlas Economic Research Foundation y el Cato Institute, quienes la han llevado a “relucir” en actividades provocadoras promovidas por organizaciones de dudoso desempeño y servidores de la política USA como la venezolana CEDICE Libertad, la argentina Fundación Libertad y la española Fundación Internacional para la Libertad, el Centro de Investigaciones Sociales y Económicas (CISE) y el norteamericano The International Freedom Educational Foundation (IFEF). En este contexto se afilió a SFL-Latin America conocida como Eslibertad, escalando en esta última de Directora Regional para Argentina y Chile a miembro de su Comité Ejecutivo.

La visita de Marty a contrarrevolucionarios cubanos y sus declaraciones realizadas hoy comprometen seriamente las relaciones de amistad entre naciones soberanas y violan el respeto a la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, cuando la misma labora en el parlamento de Argentina como asesora de política pública para la senadora Laura Rodríguez Machado, vicepresidenta del partido político Propuesta Republicana (PROP) y miembro del bloque del partido PRO.

Esta visita debe de ser repudiada por cuanto la labor de la Marty constituye un espaldarazo descarado hacia quienes hoy pretenden atentar contra Cuba.

Publicadas por Percy Francisco Alvarado Godoy 

Estados Unidos expertos en fabricar opositores

Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.