Persiste Estados Unidos en formar opositores a la Revolución

Por Arthur González
Haciéndose los sordos ante las denuncias de Cuba y como si fueran los emperadores del mundo, los Estados Unidos persisten en impartir clases de liderazgo a jóvenes cubanos residentes en la Isla, con el propósito de desmontar el socialismo desde adentro.
Para lograrlo lanzaron una nueva convocatoria para diez becas mediante la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido es “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.
¿Cómo reaccionarían las autoridades estadounidenses si Cuba decidiera organizar becas para que jóvenes de ese país cursaran estudios para lograr democratizar esa sociedad de tanta desigualdad, organizarlos con el fin de luchar contra la discriminación racial y de género que existe en Estados Unidos?
Seguramente que las amenazas de recrudecer las sanciones estarían entre las medidas a tomar, e incluso hasta podría ventilarse en el Consejo de Seguridad como un caso de exportación de la Revolución.
Según sitios de noticias anticubanos, los requisitos para optar por una de las diez becas son: ante todo ser ciudadano cubano residente en Cuba, tener entre 20 y 35 años de edad y experiencia de trabajo en una organización de la sociedad civil, entiéndase de la contrarrevolución, o en iniciativas que buscan mejorar las comunidades.
La convocatoria se lanzó el 11 de enero y el cierre de las solicitudes es el 9 de marzo de 2017.
Los especialistas en temas subversivos de golpes suaves, siguiendo las teorías del experto Gene Sharp, ponen todo su empeño para aprovechar el cambio generacional en Cuba, con la ilusión de trasladar sus experiencias en el antiguo campo socialista europeo para desmontar el socialismo cubano.
Para eso no toman en cuenta que antes de existir socialismo en la Isla, existió un sistema capitalista que no ofreció al pueblo oportunidades, y que solo con la Revolución se erradicó el analfabetismo, las desigualdades, el desempleo y el llamado tiempo muerto en los campos.
Ahora todos tienen las mismas oportunidades de estudiar gratuitamente hasta la Universidad; tener un sistema de salud como no tienen los propios Estados Unidos, donde la mortalidad infantil pasó del 60 por mil nacidos en 1958 a un 4,3 en 2016; un acceso total a la cultura; a la seguridad social y ser tratados como seres humanos, algo por lo que cubanas y cubanos lucharon para alcanzarlo.
Estados Unidos mantiene intacta su guerra económica contra Cuba para lograr la insatisfacción de las necesidades del pueblo, y mediante sus campañas de guerra psicológica, hacerle creer que el socialismo es incapaz de satisfacerlas, algo reconocido por la CIA en un informe desclasificado en 1998 que se encuentra en la biblioteca JFK, caja # NLK 47-104.
En dicho documento la CIA afirma:
[…] Las medidas de aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre, y la construcción de un sistema de defensa contra la subversión Castro-Comunista, han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica […]
Esos planes subversivos no se los exponen a los jóvenes cubanos para que conozcan la crueldad con la que han sido tratados sus abuelos y padres desde hace casi 60 años, a lo que se suman las plagas y enfermedades que introdujeron en la Isla para matar de hambre y enfermedades al pueblo.
Al parecer 58 años de fracasos no son suficientes para seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en viajes y cursos que al final tampoco tendrán los resultados esperados.
Sabio fue José Martí cuando sentenció:
“Los necios desdeñan la riqueza pública”.

Adicto cubano a las drogas asiste a Comisión de Derechos Humanos de Ginebra

Para descrédito de la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, el adicto a las drogas cubano, Danilo Maldonado, también conocido como El Sexto, estará en la apertura de la Novena Cumbre Anual de Ginebra para los Derechos Humanos y la Democracia, según informó recientemente la emisora anticubana financiada por el gobierno de Estados Unidos, Radio Martí.

La presencia de este delicuente cubano en dicho foro demuestra la orfandad en la que se encuentra la mafia anticubana de Miami para mantener en funcionamiento la llamada industria anticubana que, durante más de medio siglo, ha enriquecido a unos pocos con los fondos provenientes de los bolsillos de los contribuyentes estadounidenses.

El personaje que en esta ocasión llevan a Ginebra los mafiosos de Miami, presuntamente para ilustrar la represión en Cuba, no es más que un vulgar deliencuente a quienes sus patrocinadores han querido disfrazar de grafitero aunque no cuenta con obra alguna que avale tal engendro mediático.

De acuerdo con una entrevista publicada en El Nuevo Herald donde se inentaba limpiar la sucia imagen de este nuevo representante de la “disidencia”: “La primera vez que Maldonado ingresó en prisión fue debido a un robo con fuerza en un almacén de una base de tanques del Ejército”.

Al decir del propio Maldonado: “La prisión es un lugar donde encuentras muchos tipos de personas, con distintas culturas y puntos de vista. Aprender a vivir entre ellos, a convivir, es una de las grandes lecciones que me dejó esa experiencia”.

El nuevo representante de Miami en Ginebra, más que como artista es conocido por su adicción a las drogas. Dicha  práctica fue la causa de que fuera expulsado del programa de becarios en el Miami Dade College, “Becas de un solo pueblo”,  auspiciado por la organización terrorista Fundación Nacional Cubano Americana en el 2014.

Sobre el tema, y según la misma entrevista publicada en El Nuevo Herald: “Maldonado no oculta que tuvo un pasado problemático. Al preguntarle sobre la campaña de difamación en su contra, impulsada por blogueros al servicio del gobierno cubano que lo acusan de ser adicto a las drogas, explica: “Yo he estado metido en muchas cosas en mi vida que me han hecho ser lo que soy. No vengo de un monasterio”.

Por supuesto que no, los delincuentes no vienen de los monasterios sino de la cárcel. En el caso de Danilo Maldonado, primero como delincuente común y luego como presunto “activista” político. En realidad otro más de los que, mantenidos desde Miami, han convertido a la llamada disidencia en un modo vivendi.

No es por cierto la primera vez que la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra es víctima del ridículo. La administración Reagan, en su odio visceral hacia Cuba, llegó a  nombrar como su embajador en esa sede de las Naciones Unidas al poeta y paralítico Armando Valladares que, como siempre se supo, no era ni paralítico, ni mucho menos poeta.